Hace unos dÃas, el PP, con Rajoy y Soraya a la cabeza, presumÃa de «haber descabezado al independientismo catalán» (de haber conseguido meter en la cárcel o echar al exilio a sus principales lÃderes). Anoche, ese partido se hundió, o mejor, fue hundido, en las urnas, pasando de 11 a 3 diputados convirtiéndose en irrelevante. Y los partidos independientistas revalidaron su mayorÃa absoluta en el Parlament, a pesar de las enormes presiones mediáticas, del chantaje económico y de la anulación de las instituciones polÃticas. El presidente Puigdemont volverá a serlo (a menos que se produzcan maniobras cercanas a un golpe de estado, lo que no es probable aunque tampoco completamente descartable). Anoche dijo en Bruselas que habÃa ganado la República Catalana y perdido la MonarquÃa del 155. Desde luego, el rey es, junto al PP, el principal perdedor en estas elecciones.
Y se ha consumado el relevo en la derecha españolista; un relevo que, ya veremos a qué ritmo, tendrá lugar también a nivel del conjunto del estado: las empresas del IBEX-35, los poderes financieros y los lobbies internacionales han decidido ya abandonar al corrupto y casposo Partido Popular y encomendar la gestión de sus intereses a otra derecha «más moderna» (?) fabricada en laboratorio, con amplia capacidad de postureo y entrenada para vender humo y seducir a buena parte de las clases medias conservadoras e incluso a sectores de trabajadores angustiados por sus múltiples problemas y temerosos de los cambios, por si son a peor. Y que es un partido belicosamente españolista: Ciudadanos. Que en esto consiste, en gran medida, la llamada «segunda transición». A esas fuerzas les conviene que el otro pilar del bipartidismo de la alternancia, el PSOE, resista para no tener que hacer dos cambios a la vez. Ya verán si se recompone o tendrán que optar también por su sustitución por otra izquierda (?) más moderna, que no podrÃa ser otra que Podemos (si este partido acentuara su deriva desde presentarse como alternativa al sistema a tratar de ocupar dentro de este el espacio polÃtico psocialista).
Como vemos, los resultados de ayer en Catalunya no solo fueron muy importantes para el pueblo catalán sino también para el conjunto del estado. Las consecuencias de todo esto para AndalucÃa las dejo para una próxima reflexión.