Agotar el sol y la playa

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Para emprender nuevas soluciones no se puede abordar el problema desde las mismas premisas. Una máxima demasiadas veces olvidada. Si seguimos haciendo lo mismo, de la misma manera, con los mismos ingredientes, obtendremos las mismas respuestas. Por ello, para dar el salto que necesita en el sector turístico hay, dicho en tono amable, que REinVENTAR el turismo, esto es, transformar nuestra mirada al sector. O, expresado de manera más rotunda y directa, reventar el actual modelo.

Lo primero, sería hacer un análisis. Estamos en el momento idóneo, una vez acabada la campaña, de cómo ha resultado este año. Realizar este examen supone un doble hito: primero, el hecho de sentarse y reflexionar, madurar lo que ha funcionado y lo que hay que mejorar, cuestión esencial en todo mecanismo de mejora, pero que nos parece innecesaria en la inmensa mayoría de los casos. Nos ceñimos a echar cuentas y el cerrojo, enorme error. El segundo hito es en realidad una valoración de existencia, porque hacer este análisis ahora implica reconocer que, en septiembre ha acabado la campaña, admitimos que la carta fundamental a la que lo seguimos jugando todo es al sol y la playa.

En el análisis hay que distinguir dos planos, el local y el general, el micro y el macro que se dice en economía. Los indicadores macroeconómicos apuntan a que estamos en un alto de la curva, es decir, éste ha sido un año bueno, es probable que los siguientes sean peores, aún peores. El consumo sigue siendo el motor de la economía de Andalucía y España, pero la ralentización de la economía mundial y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios apuntan a años de menor gasto. Seguir hablando de récords en número de turistas es de imbéciles, hay que mirar el gasto medio por visitante y las fechas y lugares de pernocta para aproximarnos a la riqueza que en la práctica los visitantes derraman en el territorio.

En el plano local, es necesario valorar la variedad y la calidad del destino y su oferta. Seamos honestos. No podemos hacernos trampas al solitario, aunque algunas perlas con gran atractivo para el viajero exigente, queda mucho por hacer. En innovación para el turista de sol y playa, en calidad y singularidad de la oferta gastronómica, en calendario cultural, en actividades de ocio, puesta en valor del entorno, presumir de clima, de patrimonio histórico, natural, cultural….. Nos quedaríamos enormemente sorprendidos si nos aventuráramos a investigar sobre el verdadero conocimiento que tienen los visitantes que eligen como destino Andalucía, sus posibilidades, sus singularidades, sus potencialidades.

Es el momento de poner en funcionamiento un grupo de trabajo sobre el modelo turístico en Andalucía. Sin protocolos ni burocracias, con eficiencias y ganas de colaborar. Es mucho lo que nos une. Un grupo de trabajo que encuentre vías de entendimiento, que diseñe estrategias, objetivos, acciones. Con pasitos cortos y firmes. Pensando en corregir los errores de esta campaña, en preparar mejoras para la siguiente, en cubrir con eventos atractivos las épocas valle. Un grupo de trabajo que ponga a la tarea por igual al sector público y al privado, a los que se dedican al turismo y a los que se ven afectados por el mismo.

Una mesa de trabajo que se convierta en la práctica en un compromiso transversal, que busque eficiencias y colaboraciones, abierto a todos los que quieran sumar, cooperativo, positivo, receptivo a ideas innovadoras, que proyecte luz. Ya.

Seguimos con un sector turístico andaluz demasiado dependiente del sol y la playa. Un modelo que lleva a competir en precio con un floreciente equipo competidor en la orilla sur del mediterráneo. Una carrera fratricida que lleva al agotamiento de los recursos, a la pauperización del empleo, a la extradición de los beneficios. Seguimos mamando de la misma teta cuando tenemos la responsabilidad de ir haciéndonos mayores.