Desmigando los medios, cap. III: “Sé neoliberalmente cool, que ‘lo de la clase trabajadora’ aburre”

49

Barrios abandonados por parte de las grandes compañías eléctricas, actualidad sobre el caso de los ERE, la inestimable colaboración de los medios andaluces en la forma de valorar los últimos datos de Paro Registrado, la defensa de la inversión en Defensa (o lo cool de formar parte de la guerra, que viene a ser casi lo mismo), la ‘necesidad’ de silenciar el cambio climático y la Generación Meloni al alza. He aquí los temas que nos servirán hoy para seguir desgranando el modus operandi de la elite económico-mediática en España.

“Suministremos a quienes hemos de suministrar; los otros barrios nos dan igual”

En Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y el resto de multimillonarias compañías del sector de las eléctricas parecen tenerlo claro: un carajo (no me refiero al caletero, también llamado pepino de mar) es lo que a sus dirigentes les importa la gente de los barrios humildes de Andalucía donde -oh, casualidad- se están produciendo cortes de luz en pleno, histórico y achicharrante verano, gentes que, hartas de una situación en la que les va LA VIDA, han dicho ‘basta’, como estamos viendo estos días en Su Eminencia, Torreblanca o el Polígono Sur (Sevilla). Frente a ello, la estrategia de las multinacionales a través de sus medios afines o cofinanciados es la que ya conocemos: que si “los vecinos de esos barrios sobrecargan la potencia contratada a base de plantaciones de marihuana”, que si “llevan a cabo enganches ilegales” y “prácticas delictivas”, que si “no pagan sus facturas”, que si “no entienden la situación”, que si (en el mejor de los casos) “en menos de 48 horas arreglaremos el problema”… ¿Les recuerda a algo? ¿Quizá a la manera de actuar que, junto con los gobernantes de la CAM, mostraron cuando los cortes de suministro en Cañada Real durante el gélido invierno de 2020-21? ¡Exacto! Porque estas compañías, con ofrecer un excelente servicio a los barrios acomodados, tienen de sobra, y cuando en los barrios más vulnerables se hartan y protestan, ellos orquestan la típica campaña centrada en culpabilizar a las víctimas. Es lo que ocurre cuando estas prácticas de terrorismo empresarial tienen neolibertad absoluta para actuar y cuando dicha falta de escrúpulos (la desquiciada obsesión por acumular beneficios, aunque sea a costa del sufrimiento de las familias menos pudientes) no se topa con Estado ni ley que les ponga coto. Porque, claro, esto último sería propio de gobiernos social-comunistas que quisieran coartar las libertades empresariales… ¡Qué susto!

El Supremo de pronuncia sobre el caso de los ERE en Andalucía

No vamos a descubrir ahora la idoneidad que para los gobiernos del PP -o para quienes aspiran a gobernar España bajo esas siglas- han supuesto los momentos en los que en los últimos años se han dado novedades sobre el enjuiciamiento de esta presunta trama de corrupción efectuada por algunos Ejecutivos de la Junta regida por el PSOE. La pieza juzgada por el Tribunal Supremo en las últimas fechas coincide, en esta ocasión, con semanas convulsas para la formación de los Feijóo, Ayuso, Moreno Bonilla y compañía debido a su reciente y cloaquera implicación en la maquinaria policial-judicial-mediática (hablamos del PP de Rajoy, Cospedal, Fernández Díaz, etc.) para destrozar a Podemos a base de noticias falsas. Y, claro, ¡eso no pué’ ser!, así que, nada mejor que tapar un escándalo sacando a relucir ‘otro de los otros’ (hay elecciones a la vista…). En cualquier caso, una cosa no quita la otra, y bien harían en el Partido ¿Socialista? ¿Obrero? Español en demostrar valentía, reconocer errores, asumir responsabilidades y mostrar de verdad que el nuevo proyecto que quieran levantar (si es que lo tienen) nada tiene que ver con aquella cúpula que hizo de la Junta un fraudulento cortijo prácticamente similar al que de Andalucía siempre hicieron los señoritos y terratenientes de derechas.

Paro Registrado en julio: “nefastos datos en el conjunto de España, fantásticos en Andalucía…, y si no es el caso, que lo parezca”

Como cada inicio de mes, conocimos los datos del Paro Registrado (Desempleo Registrado debiera llamarse, que no es lo mismo) del mes anterior: julio, en este caso. Y, como era de esperar, la RTVA masajeó de arte los resultados convenientes al patrón. Los informativos de radio y de televisión del día 2 de agosto se encargaron de repetirnos sin parar los “positivos” datos dados en Andalucía en contraposición a los “negativos” ofrecidos en el conjunto del país, además de destacar las declaraciones de Elías Bendodo (actual coordinador general del PP nacional) en las que el ex número 2 de la Junta metía miedo a la peña inventando que “con unos datos a nivel nacional como los actuales, que el gobierno de Sánchez niega, es como empezó la crisis económica de 2008 en España”… ¿? Hasta ahí, lo vendido. Ahora, los datos reales: la contratación en julio cayó en Andalucía tanto en números mensuales como anuales. En lo que llevamos de año, el desempleo solo baja en 23.102 trabajadoras/es. El descenso a nivel interanual fue apenas ligero: en el conjunto de España llegó al 15,59 %, pero en Andalucía se redujo un 7,96 %. No es la primera vez que un raquítico descenso del desempleo a nivel intermensual se vende a lo grande, pero, por contra, sí que se dispuso como catástrofe el también ligero aumento del desempleo en el conjunto de España con respecto a junio (eso sí, no mencionaron la tendencia de continuo descenso del desempleo en el último año y medio). Lo de julio en Andalucía (verano, economía de sol y costa, repunte del sector servicios; poco más) era de esperar. La mejoría, en realidad, no lo es tanto. El modelo está obsoleto, se rompe cada septiembre, cada vez arroja menos riquezas y más desigualdad social a largo plazo. Pero, a pesar de todo, no dejes que la realidad te estropee un buen titular…

Somos tan socialistas y de izquierdas como siempre, ¡pero Defensa es Defensa!”

Y así, fluyendo de manera tan normal y corriente, es como el PSOE sigue afanado en ampliar la senda que en su día clavara el partido con Felipe González al frente, o el new Partido Laborista de T. Blair en Reino Unido, o el Partido Demócrata de Clinton y de Obama en Estados Unidos: si no podemos generar ilusión (ni ganar elecciones) siendo fieles a los valores progresistas y a la clase obrera que en teoría defendemos, ¡pues derechicémonos, abracemos el neoliberalismo! No se entiende de otra manera que, aprovechando los meses de ruido en torno a la guerra de Ucrania, el partido mayoritario del Gobierno de España se sume con tantas ganas a la fiebre belicista puesta de moda con dicho conflicto, dejando de lado toda iniciativa propia y proponiendo (en nombre de “los intereses del pueblo español”…) nuevas subidas del PIB en el gasto militar (ese mismo tipo de gasto que en los últimos lustros acumula great hits como el envío de toda clase de armas y vehículos de guerra a Arabia Saudí en su desequilibrada e inhumana guerra contra Yemen). O despiertan en breve en el PSOE de su cool class dream, o cuando lo hagan se darán cuenta de que entonces será ya tarde y habrán perdido tanto las siglas del partido como el apoyo de la masa de clase trabajadora que durante décadas los apoyó.

“El cambio climático nos destrozará, sobre todo a nuestros negocios, así que: silenciémoslo”

Era de esperar que el cambio climático reventase tarde o temprano el ropero de lo interesadamente ocultado, entre otras cosas porque sus dramáticas consecuencias son ya tan evidentes que hasta produce rubor escuchar al político, famosillo o vecino de turno negándolas (¿cómo no nergarlas ni oponerse a, por ejemplo, las medidas de ahorro energético, si hacerlo te convierte en guay, ¡en todo un rebelde!). Dicho de otro modo: tenía que petar el sistema capitalista basado en el usar y tirar, en el consumir sin parar, en el producir sin control, en el ‘compren, compren’, en el negar la importancia del reciclaje o la reutilización y en desprestigiar la necesidad del decrecimiento; y vaya si está petando… Pues bien, en estos días hemos sabido -con mejores detalles- que los tentáculos del poder empresarial ya conocían hace décadas lo que hoy sucedería, y precisamente por eso hundieron en el más absoluto de los silencios los análisis y avisos científicos que, aun así, no han dejado de intentar alertar desde entonces. Todo un Don’t look up pero en la vida real.

Menuda Europa fascistilla se nos está quedando…

Giorgia Meloni y demás seguidores de Mussolini triunfan en Italia. Los Falange’s new school (Buxadé, Abascal, Ortega Smith, Espinosa de los Monteros, Olona y compañía) llevan ya unos años creciendo en España, país, por cierto, en el que viejas glorias como Aznar preparan su vuelta al ruedo y, mientras, la dirigente de moda es una de sus alumnas aventajadas, Díaz Ayuso. En Francia, Le Pen vuela alto e incluso Zemmour gana terreno. En Hungría o Polonia ya gobiernan Orbán y Morawiecki, respectivamente. Incluso en Alemania parecen confundidos con todo esto de apoyar a Zelenski y la expansión de la OTAN… Sumen ustedes a todo ello las políticas parapoliciales de Ejecutivos ‘más moderados’, el auge de alianzas intermilitares, el aumento de pactos anti-inmigración, las medidas retrógradas a nivel civil en países como Brasil o EEUU… Sin embargo, cuando uno avisa de que el fascismo (venga, neofascismo o “fascismo moderno”, oh yeah!) está volviendo a envenenar Europa, enseguida te saltan los ladridos con sus: «¡Qué exageración, eso es absurdo!», «¡Y tú qué, so comunista!», enfadándose ante tal afirmación. Y qué decir de los medios de comunicación de masas y su constante blanqueo: al parecer, las formaciones y dirigentes aquí citados no son ultra derecha ni extrema derecha, sino “centroderecha”… Conclusión: el ser humano es muy de tropezarse cien veces con la misma piedra, pero ojalá esta vez nos demos cuenta a tiempo de lo que el repunte de estas opciones políticas significa. Y el aviso va también para las izquierdas políticas, mediáticas, educativas o culturales, que o espabilan, o ya nos podemos imaginar teniendo que volver a luchar en no muchos años por recuperar la sanidad pública universal, la libertad sindical, el derecho de manifestación, elecciones democráticas, la defensa de las personas migrantes, el fin de la explotación laboral, las políticas de Dependencia, el avance en derechos como el aborto o la eutanasia, el respeto por los Derechos Humanos y, así, un sinfín de conquistas democráticas que, aunque debilitadas, conservamos hoy, pero que con tantos dirigentes de corte autoritario juntos en Europa tienen todas las papeletas de empezar a caer cual fichas de dominó…