La cultura del aceite y el cultivo del olivar en la historia de Andalucía

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Los antiguos griegos lo llamaban élaion; los romanos, óleum, azzayt los andalusíes, de donde viene aceite, el término con el que hacemos referencia al zumo de aceituna, fruto del olivo, cultivo milenario en Andalucía y al que griegos y egipcios atribuyeron un origen divino, subrayando así la importancia que tenía para los pueblos y las culturas del Mediterráneo.

Por sus cualidades y su versatilidad, el aceite de oliva se ha venido utilizando, a lo largo de los siglos como medicina, como combustible, como ungüento en las ceremonias de nacimiento y despedida de los difuntos, y también como alimento.

En Andalucía, el olivar forma parte de nuestro paisaje (“El campo andaluz peinado/por el sol canicular/de loma en loma rayado/de olivar y olivar”), de nuestro imaginario estético (el lorquiano Antoñito el Camborio tenía “El cutis amasado con aceituna y jazmín”), de las
reivindicaciones sociales (“Las lindes del olivar/ anchas pa los don mucho/estrechas pa los don ná”. Soleá de Menese).

Hoy sabemos que los cambios en el olivar tradicional están transformando no solo el campo andaluz, sino también la almazara, el comercio y el consumo, dado que se trata de un agrosistema complejo que aporta bienes y satisface necesidades humanas.

Intervienen: Juan Francisco Zambrana y Juan Infante.