Autodeterminación en las antípodas

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Por segunda vez en menos de dos años, este mes de octubre en Nueva Caledonia vuelven a votar sobre su independencia -o no- de la metrópoli francesa. En el primer referéndum se impuso la permanencia en Francia por un 56,7% de los votos frente a un 43,3% que optó por la vía independentista.

En nuestro entorno cercano –el marco del Estado español- esto resulta impensable. Pocos plantearían dar voz a los 270.000 neocaledonios llamados a las urnas. Y menos aún aceptarían lo que éstos dijesen. Hasta ahí podríamos llegar.

Octubre, urnas y autodeterminación. ¿Nos suena de algo? Lo que en otras latitudes se presenta como peligrosa combinación es viable en las antípodas. Y lo es, fruto de un acuerdo político, el Acuerdo de Numea de 1998. Este compromiso sirvió para la reconciliación entre canacos y europeos y determinó importantes transferencias competenciales –inéditas hasta tal fecha en el modelo territorial francés-. También previó la celebración de los referéndums, donde solo participa la población originaria y los residentes de larga duración -establecidos antes de 1994-. Se pone de esta forma en riesgo el dominio que Francia viene manteniendo ininterrumpidamente desde 1853. Lo colonial se ve que todavía no ha pasado de moda.

Este Acuerdo de Numea fue, así mismo, ratificado en las urnas, y obtuvo un apoyo del 72% de los neocaledonios. Una década antes ya se habían alcanzado los denominados “Acuerdos Matignon-Oudinot”, que permitieron la restauración de la paz civil tras el conflicto armado entre leales y separatistas. Sin duda fue uno de los hitos decisivos del proceso porque incluyeron expresamente una amnistía sobre la masacre de Ouvea, episodio en el que perdieron la vida tanto gendarmes como militantes independentistas melanesios.

Volviendo a nuestro entorno estatal, observamos que el debate jurídico y político gravita en torno a las mismas claves: amnistía, acuerdos, referéndums y autodeterminación.

Pues bien, el recorrido jurídico y político de los citados acuerdos no termina aquí. Se prevén hasta dos consultas más antes de 2022. Esto de la democracia es lo que tiene. Porque así, se pretende reducir el listado de 17 “Territorios no autónomos” reconocidos por la ONU en la actualidad (más info aquí).

Si nos fijamos en el listado, nos encontramos con lugares no tan lejanos: Gibraltar o el Sáhara Occidental. Seguro que de esto sabemos algo más que de las islas de Oceanía.

Aunque geográficamente son 18.000 los kilómetros que separan Andalucía de Nueva Caledonia, parece que la distancia política y democrática es aún mayor. Pero si nos fijamos bien, también hay algunas cosas que nos acercan. Como por ejemplo esta: lee aquí.

Y es que el Gobierno español de Felipe González votó en contra de la descolonización de Nueva Caledonia en 1986. Hay cosas que difícilmente cambian. Y las “razones de Estado” forman parte de esa lista de cosas. La actuación de los líderes del PSOE da fe de ello.