¡Bienvenid@s zapatistas!

“Y así navega La Montaña, le sigue el viento prometiendo madrugadas. Al oriente, la espera crece y, con ella, la esperanza”

Subcomandante Galeano.

 

 

Ya zarpó el Escuadrón 421 desde las costas de Isla Mujeres, Quintana Roo. A bordo, 4 mujeres, 2 hombres y 1 otroa (sic.) 7 voluntari@s que viven, trabajan, enferman, se curan, aman, desaman, ríen, lloran, recuerdan, olvidan, juegan, se ponen seri@s, toman apunte y buscan pretexto. Atrás quedan mil kilómetros recorridos desde Chiapas, la tierra que habitan en las montañas del sureste mexicano. Por eso el barco que espera llegar el próximo mes al puerto de Vigo se llama también La Montaña.

La visita de esta delegación zapatista se produce en el marco de la llamada “Travesía por la Vida. Capítulo Europa” y también en el contexto de un proyecto de colonización para América Latina que dura ya cinco siglos. Sin embargo, para el EZLN esta última coyuntura se sitúa lejos del revisionismo del “pidan perdón”, que agita el mismo oportunismo político que tiende la mano a grandes proyectos extractivistas, constructores, hoteleros y turísticos -muchos de los cuales, de capital español-, desplaza poblaciones y destruye biodiversidad –Tren Maya mediante-. Frente a este hipócrita confrontamiento institucional, el EZLN aquí viene a intercambiar pensamiento y corazón. Y a decirnos una cosa: que nadie los conquistó, porque siguen en resistencia y en rebeldía. También se cumplen veinte años de la Marcha del Color de la Tierra, el último intento por dialogar con un gobierno que desoyó los acuerdos de San Andrés. Un ejército sin balas abarrotó la emblemática plaza del Zócalo, en la Ciudad de México, para ratificar su autonomía: ¡Aquí manda el pueblo y el gobierno obedece! No han desembarcado aún para mirarnos a los ojos sin esperar el perdón ni la lástima, y ya nos están dando la primera lección política.

Treinta países se han dispuesto a abrazar esta Travesía por la Vida, de la que se espera construir una historia mutua, basada en el reconocimiento entre quienes, aún desde tiempos y lógicas distintas, también se rebelan y resisten. En nuestra geografía,
concretamente desde sus periferias –de cuerpos, saberes y territorios-, se cuentan por centenares las adhesiones e iniciativas propuestas para acoger a l@s compañer@s de La Montaña. Desde Galicia hasta las Islas Canarias, pasando por Euskadi, Cataluña, Murcia, Andalucía y otras tantas comunidades, se organizan los colectivos en lucha para articular este espacio común. Esto, en nuestro contexto, marcado por una fuerte crisis sistémica, que agudizada en los últimos tiempos ha engrandecido a los monstruos del totalitarismo y del odio, puede leerse como una necesaria inyección de esperanza. En la práctica, sirve para constatar que hay otros saberes posibles, que se quiere construir al margen de paradigmas que siempre se proclaman desde arriba y que se postulan como salida única a la crisis. Que frente a la libertad individual y dogmática de los grandes centros, entendida en términos de consumo, mercado o propiedad privada, proponemos aquella que tiene una raíz colectiva, disidente, consensuada desde abajo. Esto último, también debería servir para reflexionar acerca de la insuficiencia de otros relatos que, si bien pueden integrarse como alianzas, no deben generarse ni reproducirse exclusivamente desde espacios de poder. Me refiero, por ejemplo, a las Universidades y otros espacios académicos, así como a la necesidad de repensar la izquierda de los programas políticos y de los liderazgos institucionales.

En este Sur Andalú, existe también una necesidad de reparación comunitaria. Desde luego, ni se puede ni se debe establecer una comparativa con las opresiones que atraviesan a otros pueblos, mucho menos con respecto a las dinámicas de colonialismo, desplazamiento y saqueo que se perpetran sobre quienes resisten al otro lado del capitalismo y la globalización. Tampoco se trata de realizar una traducción de sus propias luchas, pero sí de tener el corazón bien abierto para escucharlas y valorarlas como ejemplo en la construcción de Soberanía; también por esa necesidad de poner límites a ciertos discursos, que en ocasiones reproducimos viciados de eurocentrismo, centralismo y discriminación. Por eso en esta Travesía por la Vida juegan un papel fundamental la revolución de las mujeres plurales, las expresiones disidentes de género, sexualidad y norma, la experiencia de quienes migraron y sobrevivieron a la fortaleza de Europa, la voz de l@s que ponen la naturaleza y la vida en el centro, sin creerse el centro de la Tierra.

Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal, Darío, Marijose, gracias por la valentía de hacer posible este intercambio, por las buenas conquistas. Celebramos vuestro Viaje y esperamos nuestro encuentro ¡Buenos vientos, compañer@s!

[Puedes seguir todas las novedades y el calendario de la Travesía en el Enlace Zapatista http://enlacezapatista.ezln.org.mx/ y en la página de Facebook del Frente Sur Andalú “Gira zapatista por la Vida” https://www.facebook.com/frentesurandalu ]