El gobierno de Catalunya a prisión

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La jueza de la Audiencia Nacional (institución judicial heredera del franquista Tribunal de Orden Público) ha decretado prisión incondicional para Junqueras y otros siete consellers de la Generalitat. Y los ha dispersado en varias prisiones, como se ha venido haciendo con los etarras. Al conseller que dimitió el día antes de proclamarse la República de Catalunya le ha impuesto una fianza asequible para librarse de la cárcel. Así se premia al «bueno» (al pecador arrepentido) y se castiga a los «malos». Una pedagogía fácilmente entendible. También ha dictado una orden de detención (de busca y captura) contra Puigdemont los otros consellers que no se presentaron hoy.

El PP, C`s y el PSOE repiten que son “respetuosos” con las decisiones de la justicia y que, por tanto, estas decisiones no son responsabilidad de ellos, pero sucede que la jueza ha seguido, prácticamente al 100%, las peticiones de la Fiscalía, que es, de hecho, un órgano delegado del gobierno en el ámbito judicial. Sin separación de poderes no existe democracia alguna y es evidente que en el estado español esa separación no existe. Y ello se refleja en que, sin haber habido violencia, la acusación sea de rebelión.

Vuelve a haber presos políticos. Es esta la aplicación «suave» del 155 que está apoyando el PSOE. Puede que este apoyo sea su tumba o, al menos, la del PSC: ya están dimitiendo y yéndose del partido importantes alcaldes y muchos militantes significados. Siempre les quedará Borrell, eso sí, aunque no sé si les valdrá la pena. El PSOE hizo posible que Rajoy fuera presidente de gobierno del Reino de España y lo ha hecho ahora presidente de la Generalitat. También está logrando que resucite el grito de Amnistía, de Libertad para los presos políticos. Tratando de apuntalarlo, los psoístas (me niego a escribir socialistas, por respeto a quiénes sí lo fueron) quizá le hayan dado el golpe de gracia al régimen del 78.