De escudos y batallas

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El Gobierno de la Junta de Andalucía, encabezado por Juanma Moreno, ha protagonizado un nuevo episodio de desprecio por nuestra Andalucía y nuestros símbolos. Esta vez se trata de la invención de un nuevo escudo destinado para el Presidente/a de Andalucía, que lució en primicia durante su declaración institucional ayer domingo 3 de mayo. Y lo lució por partida doble, no sólo en el atril desde el que hablaba, sino en un pin en la solapa de su chaqueta. El escudo añade a la versión simplificada del escudo oficial hojas de laurel y una corona real.

Lo primero que habría que hacer notar es que esta utilización de un nuevo escudo es contraria al Estatuto de Autonomía y la Ley 3/1982; pero, aun así, recordemos que el escudo oficial de Andalucía sigue siendo el que recoge la legislación vigente. Nuestro escudo.

Por otro lado, cabría mencionar que la invención de este nuevo escudo atenta contra la tradición del andalucismo y sus emblemas históricos, alejados de la heráldica nobiliaria y militar. La utilización de una corona real, símbolo de la monarquía española, y de una corona de laureles, símbolo de la gloria militar, supone no sólo un insulto a Andalucía y el andalucismo, sino una evidente declaración de intenciones del actual gobierno andaluz, en su línea españolista, monárquica, clasista y reaccionaria.

Además, como ocurrió con la aprobación del Decreto Ley 2/2020, se produce en pleno estado de alarma, por la puerta de atrás. Por supuesto, las críticas no se han hecho esperar, tanto en redes como en medios de comunicación, con peticiones de rectificación y de la retirada del nuevo escudo.  No es para menos.

Es de suponer que en pleno estado de alarma y ante una situación de crisis social y económica, la cuestión del escudo pase desapercibida para una mayoría de la población andaluza, por sentirlo como algo de poco interés y relevancia en su día a día. No obstante, es evidente que el tema reviste gravedad, más allá de su carácter simbólico o estético. Se trata de una manifestación más de la batalla que se libra por Andalucía.

Seamos sinceras. Lo que simboliza el escudo mostrado ayer por Juanma Moreno representa y se amolda perfectamente a las políticas y la ideología del PSOE andaluz desde los primeros gobiernos autonómicos. Bien es cierto que cuesta pensar que el PSOE se hubiera atrevido a realizar este atrevido gesto, más por cálculo político que por principios. Y es que el PSOE andaluz ha vivido de la simbología andalucista, aquella que la aupó al poder y a la que vació de contenido, desvirtuándola y convirtiéndola en una carcasa vacía, fácilmente intercambiable hoy en día. De forma sintomática, sí debemos recordar el diseño de las medallas de Andalucía en las que aparecen detalles similares al nuevo escudo: los laureles y la corona real. Nos referimos al diseño que se aprobó el 6 de noviembre de 1985 por Orden de la Consejería de la Presidencia que encabezaba el socialista José Rodríguez de la Borbolla.

Sea como sea, más allá de formalismos, las políticas de la Junta hace décadas que entroncan con esa Andalucía que defiende el actual gobierno y simboliza el nuevo escudo. La Andalucía del régimen del PSOE que ha abonado en nuestra tierra el subdesarrollo y la dependencia económica, la alienación cultural e identitaria y la subalternidad política. Hace décadas que los Gobiernos andaluces rompieron con los objetivos históricos que se propuso resolver el andalucismo histórico y de la Transición, manifestado popular y masivamente un 4 de Diciembre de 1977. Han renegado de nuestro carácter nacional y de la creación de un poder andaluz, han negado nuestra soberanía y socavado cualquier atisbo de cambio de paradigma económico y social. El actual gobierno de ultraderecha no va a hacer más que coger el testigo y exprimirlo hasta sus últimas consecuencias, sin ningún reparo, de manera más brutal y desnuda. Quizás ya a pocas importe la invención de un nuevo escudo, o al menos, no importe más que la situación de degradación económica y social a la que nos ha llevado el Gobierno andaluz de uno y otro color, que nos ha llevado el autogobierno.  El nuevo escudo no es más que la otra cara de una moneda ya muy gastada. Es el punto de llegada.

Pero la batalla por Andalucía se despliega y ha desplegado ante nuestras narices, contra las clases populares andaluzas, atentando contra nuestra tierra, nuestra vida, nuestro futuro. Y lo ha hecho y lo hará más allá de los gestos grotescos del actual Gobierno. Y si queremos siquiera disputarla, si queremos que Andalucía vuelva a resonar como sinónimo de libertad, vuelva a ilusionar, debemos conectar con las históricas reivindicaciones del andalucismo: romper las cadenas de la dependencia, la explotación, para reconocernos y ser soberanos. Para avanzar en derechos democráticos y construir una sociedad socialista que rompa con el imperialismo y el patriarcado. Para ello hay que trabajar en todos los frentes, organizándonos y luchando por nuestros derechos, tajo a tajo, barrio a barrio, en la colorida multitud de organizaciones y movimientos en lucha que dan vida a Andalucía y su gente. Hay que construir desde ya poder popular andaluz. Pero también dar la batalla en el plano ideológico, defendiendo lo que significa Andalucía y el andalucismo para las clases populares, poniendo en primer plano nuestras prioridades, un proyecto político rupturista, la soberanía como alternativa estratégica; y la importancia política de los símbolos, de los himnos, de nuestras hablas y costumbres, de nuestra historia, y de entenderla. Será nuestro mejor escudo.

Autoría: Sergio Almisas Cruz. Historiador de Cádiz. Militante del SAT.