El último trabajo de José Manuel Naredo: La Taxonomía del lucro (Siglo XXI, 2019)

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Introducción

Culminando, de momento, más de cuarenta años de intenso trabajo, José Manuel Naredo ha publicado recientemente su última obra, que, como señaló Manuel Delgado Cabeza en su presentación en Sevilla el pasado dia 28 de mayo, constituye un importante paso adelante en la construcción de una interpretación cada vez más compleja, integradora y lúcida sobre el actual sistema socio-económico.

Como el autor indica al comienzo del libro, fue un trabajo anterior (Los megaproyectos en Andalucía. Relaciones de poder y apropiación de riqueza, Delgado y Del Moral, 2016) lo que le hizo ver la necesidad de extender las reflexiones sobre las prácticas extractivas de lucro en general, “pues la amplia gama de casos, formas e instrumentos de pillaje recogida en esa obra, hace que la palabra megaproyecto resulte demasiado estrecha e imprecisa para designarlos”.  Los megaproyectos en Andalucía le ayudó, dice Naredo, a descubrir el enorme vacío analítico que existía en torno a las distintas formas de adquisición de riqueza desgranadas en el mismo,  y le  espoleó a iluminar el tema elaborando  una “taxonomía del lucro»,  que visibilice bien los procesos de adquisición y redistribución de riqueza que operan en nuestras sociedades.

  1. Naturaleza y objetivos del ejercicío taxonómico

Lo primero que cabria preguntarse ante esta obra es de qué estamos hablando, ¿cuál es la naturaleza del ejercicio taxonómico que se ofrece? Taxonomía es de entrada clasificación: en este caso distribución de los variados mecanismos de lucro en diferentes dominios, subdominios, reinos, divisiones, clases, órdenes y familias. De esta manera, se identifica un primer dominio del lucro atendiendo a la naturaleza de las actividades que lo generan, dividido a su vez en dos subdominios: lucro con contrapartida y lucro sin contrapartida (o con contrapartida virtual o corrupta). Y se identifica un segundo gran dominio atendiendo a la personalidad de los beneficiarios.

En el subdominio de lucro sin contrapartida (o con contrapartida virtual o corrupta), al que s epresta una atención preferente se encuentra: fabricar dinero o conseguirlo de quienes lo tienen ahorrado: dinero papel, dinero bancario y dinero financiero; rentas de activos financieros; revalorización de bienes patrimoniales y plusvalías realizadas: activos inmobiliarios, activos financieros y otros activos; lucro asociado a ventajas o tratos preferentes: reclasificación de terrenos, concesiones; lograr dinero o ayudas públicas: subvenciones, desgravaciones, avales, indemnizaciones por ‘lucros cesantes’ o inferiores a los previstos, pensiones y regalías; administración desleal: en entidades públicas y en entidades privadas; robo y estafa o fraude.

Pero  clasificar no solo significa parcelar, sino también abrir un método de comprensión de los objetos clasificados y de sus relaciones.  La taxonomía de Naredo  apunta a “abrir el cajón de sastre de los valores monetarios” para clasificar, a la vez que sugiere la posibilidad de cruzar las distintas formas y prácticas de lucro con otros enfoques y criterios para jerarquizarlas atendiendo a sus incidencias económicas, ecológicas y sociales.

El objetivo es práctico: analítico, jurídico y político. Establecer una taxonomía de las distintas formas de lucro y de las actividades asociadas al mantenimiento y disfrute de la vida, dice Naredo, es el primer paso para consensuar con conocimiento de causa el interés de incentivar algunas y de frenar, desactivar o incluso penalizar otras como delito.  El objetivo es visibilizar las distintas formas de lucro y generar una conciencia social y un marco institucional que desanime o impida aquellas que carecen de contrapartida, que tienen contrapartida corrupta o que resultan ecológica y socialmente dañinas.

  1. Una teoría y metodología transdisciplinar para la interpretación del sistema socio-econónico y ecológico de la civilización industrial

El trabajo de José Manuel Naredo no se reduce a la crítica del capitalismo sino al análisis, interpretación  y crítica  del «paso tecnológico en falso que dió la revolución industrial al apoyar el metabolismo económico de nuestras sociedades en la extracción, uso y deterioro de los recursos de la corteza terrestre, desatando con ello la generación de residuos».

Una cualidad imprescindible de esta tarea es la transdisciplinariedad: el autor ha tenido que “pedir ayuda para trascender la torre de babel que hoy dificulta el intercambio entre (e incluso dentro de) las distintas ramas del conocimiento». Un trabajo que incluye no solo temas ecológicos y económico-financieros, sino también jurídicos, políticos, sociológicos y antropológicos, y que abarca no solo el presente, sino también la evolución histórica de nuestras ideas e instituciones». Pero dentro de los «temas ecológicos», están los enfoques termodinámicos, y los análisis geológicos, agronómicos, hidrológicos, edafológicos y algunos otros.  Y como una envoltura que interacciona con todo, la  filosofía moral, como se pone de relieve en su presentación de los debates acerca del «precio justo,  tan ampliamente debatidas durante los siglos XVI y XVII por los teólogos y juristas españoles agrupados en gran medida en lo que hoy se conoce como la escuela de Salamanca.» Esta es, en mi opinión, una de las claves de la gran ambición cognitiva del trabajo de Naredo.

  1. Telón de fondo, hilo conductor, palabras claves

A través de un ejercicio de síntesis, se podrían identificar al menos ocho categorías  clave en torno a las que se estructura el libro:

a) La continuación de la construcción del nuevo paradigma de la economía eco-integradora, incluyendo el análisis y crítica de la ruptura epistemológica que significó la economía neoclásica o posfisiocrática,  que afianzó a la economía como disciplina independiente aislándola del mundo físico, para circunscribirlo al universo aislado de los valores de cambio, cayendo, así, en su característico reduccionismo monetario. Esto ya nos lo había enseñado Naredo en obras anteriores (La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico, Siglo XXI de España, 1987).  Taxonomía del lucro, trabajando también sobre material anterior (Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas, Siglo XXI de España, 2010) va mucho más allá, en un procesos de integración más complejo de elementos sociales, institucionales y morales, que se ponen de manifiesto en las categorías que se siguen enumerando.

b) La reflexión sobre la noción occidental de la naturaleza humana, sobre la que se construyen las categorías de la economía estándar, con su homo economicus a la cabeza, noción que presenta como normal una idea de naturaleza humana malvada y codiciosa, que se suaviza, como nos tiene acostumbrados la retórica neoliberal, con referencias a los comportamientos ‘benignos’ y ‘compasivos’.

c) La crítica de la metáfora de producción, que no deja cabida al estudio de las formas de adquisición, extracción, de riqueza que, paradójicamente, resultan cada vez más habituales e importantes.

d) La crítica de la “idea abstracta, la ideología, la metáfora absoluta de mercado” que contribuye, junto con la de producción, a presentar el campo de ‘lo económico’ como un objeto de estudio independiente de la moral y de la religión y, en general de los juicios de valor.

e) La crítica de la ‘razón ilustrada’, puesto que tales metáforas, respaldando y respaldadas por la fe en el progreso, fueron esenciales para trasladar al campo de ‘lo económico’ la visión a la vez atomista y mecánica de la sociedad que se extendió durante el Siglo de las Luces, “asemejando el impulso permanente del interés propio en el mundo económico con la fuerza de gravedad en el mundo físico.»

f) La incorporación del factor poder, puesto que «la idea de mercado soslaya la presencia del poder en el mundo empresarial y su utilización en las prácticas habituales de adquisición de riqueza». Con la creencia de que la actividad económica está regida por la producción y el mercado, se presupone también que es buena de por sí, porque parece que cubre demandas insatisfechas, eliminando la moral y el poder del escenario económico.

g) El enfrentamiento a la mitología del trabajo, derivado del cuestionamiento de la metáfora de la producción conduce a la desmitificación del trabajo: ¿Cuánto trabajo es realmente productivo? ¿Qué parte del trabajo produce bienes  sociales? ¿Qué proporción del trabajo produce males?  La ideología de la producción y del mercado eclipsan formas de hacer dinero que no pasan por la fabricación y venta de mercancías, calificadas además como ‘bienes y servicios’ que se presuponen de utilidad, a la vez que encubren los daños físicos y sociales que generan. Un trabajo cuya valoración, de  acuerdo con la “Regla del Notario”, va en sentido inverso a la penosidad del mismo: a mayor coste físico y trabajo más penoso, menor valoración monetaria y viceversa.

h) La financiarización que implica el mayúsculo desacoplamiento entre el valor de los activos financieros planetarios y sus derivados, y el valor de los agregados que enseñan los manuales y que cuantifican las cuentas nacionales, como el PIB o el importe del comercio internacional. «La triple creación de dinero-papel, dinero bancario y dinero financiero”, un fenómeno piramidal que necesita de la confianza de los ahorradores y del crecimiento permanente de los ingresos y del ahorro,  significa, dice Naredo,  “el tercer proceso histórico de acumulación».