Las “venas abiertas” de Andalucía en ocho cantes*

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Desde que leí a Eduardo Galeano imagino a América Latina como un lugar que se desangra y necesita torniquetes que eviten que continúe saliendo sangre, que se vaya la Vida. Desde que leí a Manuel Delgado Cabeza pienso en la “dependencia y marginación” de Andalucía, y en su similar situación a la de América Latina. Lo que pasa en Andalucía, como en América Latina y en tantas y tantas economías “subdesarrolladas”, tiene como principal causa el “sobredesarrollo” de otras que se apropian de sus recursos, de sus riquezas, de su Vida. El sobredesarrollo de los metrópolis bebe la sangre de las colonias generando la anemia del subdesarrollo.

Yo no quiero na de nadie/ yo sólo quiero lo mío:/ aquello que me robaron/ antes de haber nacío (José Luis Ortiz Nuevo)

La historia de Andalucía puede visualizarse mediante tres hitos o puntos en el camino. En primer lugar, la conquista y colonización por Castilla, que supone, nos explica Manuel Delgado Cabeza, el comienzo de un nuevo modo de organización socioeconómica que dará lugar a una enorme polarización social entre los “agraciados” en el reparto de tierra y quienes solo tienen sus cuerpos para buscarse el sustento. El segundo fue la implantación del capitalismo español durante el siglo XIX. Tras la independencia de las colonias americanas, Andalucía se convierte en una “colonia latifundista”, en las “Indias alternativas e interiores” para el Estado español. La tercera es la “modernización” de la década de 1960, que consolida una división territorial del trabajo de la economía española en la que Andalucía tiene una especialización basada en la explotación de su patrimonio natural. El grueso de las actividades económicas andaluzas proporciona productos a las metrópolis industriales, además de mano de obra. A Andalucía le toca aquello que es más barato, con una remuneración menor, y siempre subordinada a necesidades ajenas, lo que hace aumentar su dependencia y marginación.

La experiencia histórica de la economía andaluza es la otra cara del proceso que tiene lugar en otras sociedades. No es una etapa previa al desarrollo sino su “cuarto trasero”. La “maldición de la abundancia” de tantos pueblos que provocan la rapiña y el saqueo por parte de unas minorías, locales y foráneas, sobre unas mayorías a las que les robaron antes de haber nacido.

Con lo poquito que había/ yo hice una partición/ mis hermanos son aquellos/ que tengan igual que yo (popular)

Aunque en cualquier economía capitalista la desigualdad es estructural, hay pocas sociedades en Europa occidental más desiguales que la andaluza. Una situación tan injusta, polarizada y jerarquizada requiere del consenso social, al cual se ha llegado mediante, fundamentalmente, el trato de favor originado por las relaciones clientelares; desde el patronazgo señorial hasta el clientelismo de partido.

Las mayorías dominadas y explotadas se podían dividir en dos grandes grupos: uno formado por gente que decide cooperar con el poderoso a la espera de que su sustento sea otorgado por su favor; un segundo grupo compuesto por la gente que sufrirá mayor exclusión por favorecer la acción colectiva y la cohesión horizontal de la clase dominada. Este grupo acabó nutriendo las fosas comunes de la guerra civil y la emigración. Eliminación física o migratoria que retroalimentó el poder establecido al desaparecer las personas más capacitadas para cambiar la situación existente; aquellas para las que sus hermanas son las que tenga igual que ella.

A qué tanto llové/ si a mí me duelen las manos/ de sembrá y no recogé (popular)

El extractivismo es secular y actualmente tiene múltiples aristas en Andalucía. A la actividad minera se unen las grandes multinacionales del capitalismo de plataforma; minería del metal y minería de datos. Los fondos especulativos compran miles de hectáreas de tierras, financian la turistificación de las ciudades y litoral, y plantan megaparques de que harán “renovable” la energía, y, al mismo tiempo, impedirán la imprescindible renovación del control sobre la misma. Economía verde, azul, circular, colores y formas geométricas que no logran esconder la voracidad del la economía capitalista. Sol, tierra, información, personas, sus expresiones culturales. Todo al servicio de la acumulación de capital y contra la Vida. ¿Para qué tanto sembrar, crecer, si luego no se recoge, reparte?

El dinero y la riqueza parece que son lo mismo/ siendo cosas tan distintas/ pues el dinero es justamente/ lo que la riqueza te quita (Francisco Díaz Velázquez)

Desde 2008 se pusieron en marcha unas determinadas políticas monetarias. Se denominaron “flexibilización cuantitativa” (“quantitative easing”, QE), algo difícil de entender, pero consistieron en algo sencillo de comprender: poner en marcha la “máquina de hacer billetes”. Esta política ha dotado de una enorme cantidad de “munición” a los fondos especulativos, base del actual neocolonialismo monetario y financiero. Esta máquina monetaria requiere de una máquina de guerra y para ello cuenta con las bases militares estadounidenses desplegadas por todo el mundo, entre las que se encuentran las dos andaluzas. De este modo, Andalucía, al mismo tiempo que es territorio de extracción, es utilizado por los poderes extractores para poner en práctica las estrategias militares necesarias para poder saquear recursos de otros territorios. Enormes dispositivos de violencia preparadas para que el dinero sea lo que la riqueza te quita.

To el que le canta a la luna es porque en la luna está, que los que pisan la tierra, a la tierra cantarán (Francisco Moreno Galván)

La izquierda neoliberal o “nuevo progresismo” dejó de lado hace demasiado tiempo las cuestiones materiales y, con ellas, a la mayor parte de las problemáticas de las clases populares: las desigualdades, la pobreza, la precariedad laboral, etc. Este progresismo habla de “hombres y mujeres” como si fueran identidades culturales o simbólicas, en vez de hablar de los procesos materiales que crean cuerpos y vidas sexualizadas y racializadas, como diría Jule Goikoetxea. Y así, el abandono de lo material afectó de modo más intenso a las mujeres, andaluzas y migrantes, pues son ellas las que sufren en mayor medida el avance de las políticas económicas neoliberales. Y así, día tras día, demasiada gente “canta a la luna” inmaterial y permite “campos de fresas” donde la explotación es tan dantesca como la complicidad de autoridades y gran parte de la población. Eso sí, otras como las “Jornaleras de Huelva en Lucha”, siguen pisando la tierra.

El agua no la aminoro/ yo voy a la fuente y bebo/ y el agua no la aminoro./ Lo que hago es aumentarla/ con las lágrimas que lloro (popular)

Poner coto a la desigualdad, la explotación, el extractivismo, la dependencia y marginación de Andalucía requiere de una alternativa real que tenga en cuenta lo económico, lo material. Cualquier alternativa transformadora deberá permitir que la gente que vive en Andalucía pueda tener capacidad para gestionar sus recursos, sin la rapiña del capital propio o ajeno. Frente al actual desarrollo territorial neoliberal o neoliberalismo territorial que pone Andalucía en manos del capital (local o foráneo), es preciso poner en marcha un desarrollo transformador que tenga como agentes básicos a la economía social transformadora, entidades socioeconómicas que antepongan los intereses de las personas a las del capital y que apuesten por otras formas de trabajar (diferentes al trabajo enajenado), por otro tipo de propiedad de los medios de producción (distintos a la propiedad privada) y por otro concepto del valor (subordinando el valor de cambio al valor de uso). Otra propiedad, trabajo y valor que permita hacer sin destruir, vivir sin matar, beber sin aminorar.

Piden tierra y se la niegan/ tierra para trabajar/ hay otros que piden más armas/ para hacer la guerra/ y a esos sí que se la dan (José Domínguez, El Cabrero)

Para que en Andalucía se pueda dar una “rebelión de las masas” que aspiren a arrancar conquistas al Estado contrarias al capital es necesario crear unas mínimas condiciones materiales. Tenemos casos de este tipo de desarrollo territorial transformador con base en la economía social transformadora, en “acciones colectivas plebeyas”. El principal es el proyecto cooperativo de Marinaleda, experiencia que ha resistido a las relaciones capitalistas de poder asimétricas que destruyen los bienes comunes. El proyecto se ha basado en tres elementos esenciales: la planificación pública-comunitaria que tiene por objetivo generar la mayor cantidad de empleo de calidad posible, la gestión cooperativa desde el trabajo autogestionado y la propiedad pública de la tierra. El proyecto ha sido capaz de generar empleo y riqueza de manera distribuida para la gente. Las fuerzas sociales y políticas de izquierdas se han consolidado como hegemónicas, principalmente porque han sido capaces de resolver las necesidades básicas de la gente. Porque le negaron la tierra pero la consiguieron, armas para matar al hambre, y base del poder jornalero.

Lo peor de la condena/ es cogerle el gusto/ a las cadenas (Isabel Escudero)

Tenemos la obligación de no atender al “realismo capitalista” que nos impone la incapacidad total del “no hay alternativa”. Para ello, unas veces dentro y otras fuera del radar, es necesario generar prácticas económicas que permitan vivir en nuestro lugar en el mundo al margen de la lógica capitalista. Desde lo concreto, desde lo “micro”, desde casi lo “subterráneo”, ir creando bases sólidas sobre las que construir otra Andalucía. Porque nuestra obligación es no rendirnos, y aunque sintamos que siempre vamos perdiendo, no podemos sentirnos nunca derrotados. Nuestra obligación es “no cogerle el gusto a las cadenas”.

*: En el cante flamenco se encuentra, para quien lo quiera ver, el pensamiento económico de las clases populares andaluzas.

Ilustraciones: Alvaro García, Seisdedos. https://seisdedos-ilustracion.com/flamencografias/

Algunas referencias bibliográficas
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