Sobre quiénes son los monstruos y la normalidad

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Díaz Ayuso nos recomienda leer un artículo sobre la homosexualidad y cómo la izquierda la utiliza para sus intereses. Al parecer la izquierda es quien se empeña en marginar a los homosexuales, convirtiéndolos en monstruos infelices que se resignan a aceptar no solo su situación sino también su condición, y propone, frente a la monstruosidad a la que la izquierda nos condena, la normalidad. Eso entre varios sin sentidos.

La norma ha sido objeto central de reflexión tanto en el movimiento LGTBI como en el feminista y lo cierto es que preferimos ser monstruos a ser normales, cuando eso implica someternos a las reglas del juego de un sistema que se basa en el binarismo de género, que niega nuestras identidades y nuestras prácticas sexuales, que solo nos integra si pasamos por el aro de su normalidad, no vaya a ser que pongamos en cuestión su estabilidad. Parece que no entendieron bien lo que queríamos decir con lo de TRANSgredir la norma pero pueden preguntarle a sus amigos de VOX y Hazte Oír, que ellos sí que parecen entender mejor la amenaza que supone a sus intereses lo de abolir el género, algo han escrito sobre ello.

El artículo insinúa que hay un feminismo y una “homosexualidad buena” y otra, manipulada por la izquierda, autoritaria, que intenta imponer sus ideas. La defensa de la “homosexualidad” debe estar por encima de ser de izquierdas o de derechas, dicen. Ese empeño en hablar de “homosexualidad”, y no del mar de siglas en el que la izquierda lo ha convertido/pervertido, revela que desconocen la lucha del movimiento LGTBI, que dio a luz de la mano de mujeres trans, negras, pobres y migrantes, que se negaron a pasar una vez más por la humillación y acoso de la policía, solo por ser, sentir y querer de forma diferente a “lo normal”. Quizás sea porque su defensa de la homosexualidad pasa por hacer la vista gorda siempre que seas hombre, blanco y rico. Por eso nuestro orgullo es LGTBI y no orgullo gay, por eso nuestro orgullo es feminista, anticapitalista y antirracista. No es la izquierda la que se cuela en el movimiento LGTBI, es el movimiento LGTBI el que se cuela y transforma a la izquierda en tanto que la izquierda pretende levantar un proyecto político para todxs contrario a cualquier forma de desigualdad.

Creer que el movimiento LGTBI es solo una marioneta en manos de los partidos de izquierda es reducir la política a lo electoral, pero la política inhunda nuestras vidas y la vida no puede encerrarse en una urna. Es despreciar el poder y la capacidad de millones de personas de pensar por sí mismas, de organizarse y de echar de sus espacios a C´s y a quienes consideren, porque son sus espacios, los que han construido con mimo y mucho esfuerzo, y con muchas tensiones con quienes pretenden hacer negocio o solo vienen a por un puñado de votos. Desde la derecha os atrevéis a criminalizar y llamar fascistas a quienes os incomodan y os recuerdan que la calle es nuestra.

No, la protesta no es violencia. Luchar no es delito. Violencia es lo que hacéis todos los días, con cada ley que aprobáis, gobernando o apoyando gobiernos que desmantelan nuestros derechos, que nos convierten en mercancía, que nos deshumanizan. Así que no, no os queremos en nuestro orgullo ni os vamos a echar un cable en vuestro pinkwashing. No estáis con nosotrxs, formáis parte del sistema que nos oprime. No os vimos en las concentraciones que impidieron que cierto autobús naranja se paseara por nuestras ciudades vertiendo odio y transfobia. Estáis enfrente, con la ley mordaza, tenéis las leyes y el poder del Estado de vuestra parte, nuestro poder está en nuestra capacidad para organizarnos y pelear juntas para cambiarlo todo.

No olvidamos que lo que hemos conseguido lo han logrado nuestros mayores, recibiendo golpes de quienes veían sus privilegios amenazados, no olvidamos que esas conquistas están amenazadas. No olvidamos que sois los mismos que quienes no hace tanto nos consideraban criminales, vagos y maleantes. Lo sentimos pero la defensa de nuestros derechos pasa por la izquierda, de la derecha siempre recibimos los golpes. También de quienes llevan nuestra bandera y aprueban las mismas políticas, y de eso en Andalucía sabemos bastante.

Sabemos de la necesidad y urgencia de construir orgullos alternativos, críticos, que nos permitan construir espacios alejados de vuestras lógicas, de disfrutar de nuestro ocio y nuestra fiesta sin mercantilizarlo todo, desde abajo, desde la auto-organización, cogiendo aliento y fuerza para luchar todos los días del año y no solo los 28 de junio. Sabemos de la necesidad de leyes que no queden en papel mojado, que no sean una mera declaración de intenciones sin presupuesto ni voluntad real por hacerlas efectivas. Y estamos en ello. Este año hemos recuperado parte de un espacio que habíamos perdido, al echar a quienes pretendían lavarse la cara, pero nos queda parte de la casa aún por barrer.

Puede que no sea elegante, puede que no sea cómodo, pero va con el compromiso y la coherencia: unos están del lado de las libertades y la diversidad y otros no. Vosotros, todos, habríais estado del lado de quienes consideraban criminales a quienes se reunían en StoneWall hace 50 años, habríais corrido a defender la actuación de las fuerzas policiales frente a esos radicales que quemaban contenedores y ponían en peligro vuestro orden. Hoy pretendéis hacernos creer que las cosas han cambiado y, sin embargo, unxs lloramos a quienes mueren defendiendo sus derechos y vosotros le dais la mano y felicitáis a quienes los asesinan con sus políticas, a los Putins, Trumps y Bolsonaros de turno. No olvidamos, los monstruos, los de verdad, sois vosotros y nos vais a tener enfrente, defendiendo nuestros derechos y nuestras vidas.