Decenas de trabajadores del sector del mármol enferman de silicosis debido a las nuevas encimeras

Decenas de trabajadores de talleres de mármol están enfermos de silicosis, una grave enfermedad pulmonar producida por la manipulación inadecuada de encimeras de cuarzo con alto componente en sílice. En la mayoría de los casos la enfermedad se contrajo tras la exposición incontrolada en los años del boom urbanístico.

Cuando, a mediados de los 90, empezaron a trabajarse esas nuevas encimeras de piedra artificial y vivos colores, apenas se asumieron precauciones añadidas a las que se tomaban para el corte de otros materiales naturales, como el mármol o el granito. “Esas piedras tienen una composición de no más el 30% de sílice. Las encimeras de cuarzo llegaban al 90%”, explica un representante de los propietarios de los talleres afectados. “Al principio, nadie nos avisó de cómo se podían trabajar y los servicios externos que nos hicieron los planes de prevención tampoco dijeron nada”.

Al cortar sin agua las encimeras de cuarzo, las micropartículas de sílice quedaban hasta dos días en suspensión y acabaron en los pulmones de los trabajadores. “Mientras que un minero contraía la enfermedad tras 30 años, ellos se han visto afectados de una forma más extensa en cuatro o cinco años”, sostiene Andrés Rabadán, médico epidemiólogo y jefe de Salud Pública de la Junta de Andalucía en Cádiz.

“Hoy somos más de 100 afectados solo en Cádiz y más de 200 en toda Andalucía. Cada vez estamos peor y no sabemos cómo acabará esto”, afirma el portavoz de la asociación de trabajadores afectados. Mientras lidiaban contra un mal sin tratamiento y que ya ha producido dos muertos en Chiclana, los trabajadores iniciaron una dura batalla para el reconocimiento profesional de la enfermedad. “Hasta hace hace un año el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) no ha empezado a interpretar la norma que ha determinado que es incapacitante para el trabajo habitual”.

Los inspecciones de trabajo han reclamado a las marmolerías recargos de prestaciones por accidente laboral (entre un 30 y 50% más de la prestación reconocida). A su vez, los trabajadores han abierto procesos ante juzgados de lo social y lo penal.

La batalla ha llegado a los juzgados con importantes contradicciones. “En la provincia hay juzgados que están fallando a favor del trabajador y otros que no”, comenta Manuel María Freire, abogado de lo laboral con más de diez casos de silicosis. Mari Ángeles Butrón, letrada encargada de defender a a un empresario en un juicio penal, lo tiene claro: “Es una situación tan complicada y nueva que ni jueces ni fiscales saben cómo enfrentarlo”. “Es un sector donde hay una atomización grande de pequeñas empresas y trabajadores que no disponen de toda la información para hacer valer sus derechos. Y se enfrentan a grandes corporaciones -por los fabricantes- con muy buenas asesorías jurídicas”.

En algún que otro juicio penal, además del empresario, están imputadas dos empresas de prevención de riesgos laborales. Además, se ha solicitado al juez incluir como investigado al fabricante de las encimeras. Se basa en la jurisprudencia creada por el fallo 90109/17 de la Audiencia Provincial de Bilbao que confirma una sentencia del juzgado de lo Penal Número 1 de la misma ciudad contra el empresario de Marmolería Cid, las aseguradoras y los fabricantes Levantina y Cosentino.

Aunque la sentencia acabó absolviendo a todos los acusados por prescripción de delitos, sienta las bases para futuras reclamaciones civiles o penales, ya que es la primera que considera probada la implicación de fabricantes y servicios de prevención en el conflicto. “Se les comunicó a los responsables de la marmolería que el Silestone y otros aglomerados se trabajaban igual que la piedra natural (…) por tanto los responsables de la empresa confiaron y no plantearon aumentar la seguridad”, considera el juez como hecho probado. Y añade: “Además de las carencias de información, las fichas de seguridad no fueron entregadas a la marmolería hasta el año 2009 -pese que estaba comprando encimeras desde 1999-, y ello afectó a todas las marmolerías de Bizkaia y del país”. El mismo fallo añade que al tratarse de “un riesgo emergente” no conocido, “no se puede atribuir responsabilidad” al marmolista.

“Esta sentencia refleja exactamente una fotografía de lo que ocurrió en el sector”, defiende un abogado que participó en el proceso representando a los dueños. Sin embargo, en Cosentino puntualizan que los conglomerados de cuarzo “son seguros” y que ellos no tienen competencia sobre las medidas de seguridad adoptadas por las marmolerías. Pese a eso, aclaran que su empresa “informó y formó a los profesionales del sector marmolista tanto de su producto, como sobre las medidas de seguridad necesarias para trabajarlo, que no eran otras que las que ya debían estar aplicando para la manipulación del granito y otras piedras”. Sin embargo, eluden valorar la sentencia, ya que dicen que “está pendiente de instancias superiores”. Mientras, fuentes de empresas de servicios de prevención señalan a la falta de información de los fabricantes como el origen del fallo en sus planes.

Fuente: artículo de Jesús A. Cañas en El País Andalucía.