Atrás queda 2021, annus horribilis

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Me cruzo con otras personas por espacios abiertos. Ellas van con mascarilla. Yo la llevo en el bolsillo. A distancia y antes de cruzarnos me la pongo. Es un signo de respeto hacia el otro, hacia la otra. El virus no entiende de ideologías, ni de culturas, razas, religiones, países, ni de pueblos, ataca a todos por igual, aunque los vacunados tienen un mayor grado de protección frente a quienes se niegan a vacunarse,vaya usté a saber porqué. ¡Allá ellos, con su pan se lo coman!

El 11de marzo de 2020, la OMS declaró oficialmente la situación de pandemia producida por el virus SARS-CoV-2, en el mundo. El virus se detectó en Wan, China en enero y en febrero-marzo ya lo teníamos en Italia, y luego en España y en el resto de Europa. Nueve meses después, la Agencia Europea del Medicamento dio luz verde a la primera vacuna contra la Covid-19, la Pfizer/ BioNTech. El lunes 28 de diciembre, hace un año, una anciana de 96 años, Araceli Rosario fue la primera española en recibir la vacuna. En 2021 España ha sido un referente europeo y mundial en vacunación contra la Covid-19, al ser uno de los países con mayor tasa de vacunación del mundo.

Al cierre de 2021 más de 37 millones de personas han sido vacunadas en España, alrededor del 81% de la población, ha recibido la pauta completa, siendo el segundo país europeo, tras Portugal con mayor porcentaje de población vacunada. Más de 3 millones de niños españoles entre 5 y 11 años empiezan a ser vacunados. La gestión y el proceso de vacunación en España ha sido un ejemplo para la OMS y para Bruselas, sin embargo, no lo ha sido para los negacionistas de todo lo evidente. ¡De todo hay en la viña del señor! Lo cierto es que los españoles, en conjunto, estamos teniendo un comportamiento ejemplar, sacrificado, responsable, civico y solidario ante las restricciones de libertad a que obliga la terrible pandemia, que tantas vidas nos ha arrebatado ya. Tengo en mi entorno a un amigo, Antonio, que ha estado con un pie aquí en la vida y otro en el lado oscuro de Hades, la región del inframundo de donde no regresan los mortales. ¡Antonio, qué alegría, sigue disfrutando de la vida con nosotros!

Bendita lluvia que como lotería de Navidad cayó sobre los campos, ciudades, pueblos y embalses. Ya buscarán los conservadores argumentos para estar en contra. En mi vida democrática no he visto una oposición más irresponsable y antipatriótica. ¡Cuanto peor mejor! Casado versus Sánchez, por todo. Da igual que seamos uno de los países que mejor ha controlado la pandemia, o que suframos la subida de la luz como los demás europeos. Derecha y ultraderecha aprobaron en 2020 el estado de alarma. Luego azuzaron a los jueces contra el Gobierno. Y los jueces dictaron sentencia contra natura sin tener en cuenta la situación excepcional de una pandemia mundial que se ha cobrado más de 5 millones de vidas en todo el mundo. Los conservadores votaron contra los presupuestos, faltaría más. Ante la inmersión de la lengua en Cataluña, piden el 155 lingüístico. Casado miente y tergiversa, incluso pronunció en el Congreso la palabra coño que utilizó Tejero en la intentona golpista, perdiendo las formas elementales de respeto y educación en la cámara, fuera de control, vamos. En sus intervenciones, la portavoz Cuca Gamarra gesticula, fíjense, destilando odio contra el Gobierno de Sánchez. Los sanitarios se dejan la piel contra la pandemia. La Presidenta Díaz Ayuso en vez de aplaudirles, les culpa de la nefasta gestión de su Gobierno en Madrid. Voceros de Vox, lenguaje tabernario: Odio, xenofobia, mentiras, insultos. Tampoco en la izquierda y en las minorías parlamentarias, es oro todo lo que reluce, también hay exabruptos y salidas de tono, pero donde va a parar. A todas luces, aflora el imperio de la sinrazón, aunque para los líderes conservadores y ultras, ese es el buen camino, destruir, insultar, difamar, impedir que prospere el Gobierno legitimo de coalición de izquierda, que eligió el pueblo en las urnas. Ya lo dijo el poeta: ¡Españolito… una de las dos Españas ha de helarte el corazón!.

Es necesario e imprescindible cerrar heridas y abrir espacios de diálogo entre los españoles, tras 85 años de la declaración de la guerra civil, 46 de la muerte del dictador y 43 años de la Constitución Española de 1978.

Del discurso del rey Felipe VI, (me considero republicano, pero respeto el orden constitucional vigente, es decir, la monarquía parlamentaria por la que hoy nos regimos, hasta que un referéndum del pueblo pudiera cambiar la situación), me quedo con estos párrafos: “Todos deseamos una sociedad avanzada en lo económico y social, con empleo estable y digno y con un Estado del bienestar sólido; una sociedad que siga impulsando la igualdad entre hombres y mujeres…, que esté en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y plenamente comprometida con la sostenibilidad de nuestro planeta”.

Y para conseguir esos objetivos es necesario un salario mínimo digno, 965 euros, aprobado por el Gobierno que entrará en vigor en enero y que llegará a 1.000 euros a lo largo de 2022, o la reforma laboral tan imprescindible aprobada por decreto-ley y que tendrá que serrefrendada por el Parlamento a finales de enero. O las políticas de igualdad para reducir las injusticias sociales y laborales que todavía separan a hombres y mujeres. El año se cierra con al menos 43 mujeres asesinadas a manos de hombres, generalmente sus parejas o exparejas, una lacra que sigue golpeando a nuestra sociedad supuestamente desarrollada.

Cuando hablamos de los inmigrantes hay que tener en cuenta su número y las aportaciones que realizan al desarrollo económico y social de nuestro país. En enero de 2021, la población española era de 47.394. 223 habitantes, de los cuales 5 millones 375.917 eran extranjeros (en torno al 11%). De éstos, la población más numerosa 775.000 procedían de Marruecos, seguida por Rumanía con 658.000 personas; Reino Unido, Colombia, Italia, Venezuela, y China con 197.000 residentes. Si muchos de estos inmigrantes han llegado a nuestro país de forma legal, no podemos olvidarnos de todos aquellos que llegan de la mano de tramas mafiosas que por dinero juegan con la vida de estas personas. En el mar Mediterráneo murieron o desaparecieron en 2021, hasta el 20 de setiembre, 1.269 personas que querían alcanzar el sueño europeo. En 2020, 1.717 personas perdieron la vida en el mar tratando de llegar a las costas de Canarias y de Andalucía. Según la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, desde 1998 han fallecido más de 10.000 personas en aguas del Estrecho.

En su discurso, el Rey también aludió al Cambio Climático y a la sostenibilidad.

El reto más importante que tiene el futuro de la Humanidad, sin olvidar la actual pandemia y las que vendrán es, sin duda, la Emergencia Climática a la que nos abocan los desastres naturales a los que venimos asistiendo en estas últimas décadas, como consecuencia de la acción humana y el impacto de nuestro modelo de producción industrial y de transporte que contamina la atmósfera y pone en peligro nuestra supervivencia al destruir los ecosistemas básicos para nuestra vida en la Tierra. La concentración de C02 en la atmósfera ha llegado a 417 partes por millón (ppm), cuando el nivel seguro para la vida es de 350 ppm. Si no detenemos las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el aumento de temperatura media en este siglo, en no más de 1,5 o 2 grados centígrados, respecto a 1990, las futuras generaciones, nuestros nietos, lo tendrán no crudo, crudísimo. En mi libro “S.O.S. Emergencia climática”, (Utopia libros, 2020), Federico Mayor Zaragoza señala en el prólogo: “Ante una situación de emergencia ecológica… El tiempo apremia y es preciso lograr, en cumplimiento de una responsabilidad intergeneracional impostergable, compromisos muy concretos de comportamiento social y ecológico a escala mundial”.

Es imprescindible, es urgente cambiar en los próximos lustros nuestro modelo energético basado en combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas), por energías limpias y renovables: fotovoltaicas, termosolares, eólicas y eólicas marinas. Y una concienciación social, individual y colectiva para reducir el consumo desaforado e insostenible creado por el actual sistema capitalista. Reducir el consumo de agua, de papel, de plásticos. Aplicar las cinco erres para reducir nuestra huella ecológica: Reducir, Reciclar, Reutilizar, Reparar, Recuperar .

Por todo lo expuesto, concluirán conmigo en que 2021 ha sido un año terrible, (“annus horribilis”), sin embargo, nos queda la esperanza de que 2022 mejore a éste que se va de nuestras vidas, cobrándose muchas otras: Pilar Bardem, Verónica Forqué, Manolo Santana, Almudena Grandes, Antonio Escohotado; Jean Paul Belmondo, Franco Battiato, Georgio Dann, Raffaela Carrá, Desmond Tutu; el batería de los Rolling Stones, Charlie Watts, o los periodistas David Beriain y Roberto Fraile, asesinados en Burkina Faso, por un grupo terrorista, mientras rodaban un documental sobre la caza furtiva. Gracias a todos por lo que nos disteis a los demás. ¡Salud y Felicidad para 2022!