Andalucismo, economía y lucha de clases

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El soberanismo catalán y su reciente protagonismo abre el debate sobre el carácter de los regionalismos españoles y, entre ellos, del andaluz.

Sin embargo, cualquier planteamiento sobre el andalucismo ha de tener en cuenta los límites económicos de nuestra región y, en particular, el papel que Andalucía ha jugado en la división nacional del trabajo.

Andalucía ha venido teniendo un excedente de población activa (paro) crónico y masivo.

Esto ha sido resultado, lejos de la opinión que manifiestan algunos sobre las insuficiencias por el lado de la acumulación andaluza de capital, con una “producción” de fuerza de trabajo por encima de las necesidades del tejido productivo y administrativo andaluces. De hecho, la poblacion ocupada en los últimos cincuenta años ha crecido más en Andalucia (80 por ciento acumulado del período) que la media española (60 por ciento). De igual manera la poblacion activa también ha crecido, durante el periodo mencionado, más en Andalucia (108 por ciento) que en España (76 por ciento).

Este análisis del mercado laboral andaluz en el período 1977-2022 (cuyo desarrollo puede verse en https://criticonomia.blogspot.com/), nos llevaría a concluir el específico papel que tiene Andalucía en la división nacional del trabajo en cuanto suministradora de fuerza de trabajo (hecho diferencial andaluz) al capitalismo español y europeo. Este papel se ha venido manifestando a través de una población, una emigración y un paro masivos.

Ahora bien, el desarrollo fluido de la acumulación de capital en Andalucía tiene como condición que este hecho diferencial tenga una compensación adecuada; la que permite la reproducción normal de la fuerza de trabajo que corresponde, en las sociedades capitalistas, con la compraventa de la fuerza de trabajo al nivel de su valor.

Bajo las condiciones de la dictadura franquista dicha compensación fue insuficiente como muestran la pobreza y el atraso andaluces. La represión franquista no permitió la expresión del sentimiento andaluz cuyo origen son las aspiraciones de la población a vivir dignamente, cuyo contenido material es la reproducción normal de la fuerza de trabajo. Este sentimiento andaluz encontraría su expresión ideológica y política en el andalucismo, arraigado en la clase obrera andaluza y en otras capas de la población andaluza, que explosionaría en la transición democrática.

El andalucismo quedaría incorporado a la lucha de clases, como canalización de las demandas de reconocimiento del hecho diferencial y de las compensaciones que le corresponden, en su mayor parte como salario indirecto (educación, sanidad, prestaciones por desempleo, subsidios por desempleo, entre otros). El proceso político implicará la movilización popular y la acción del estado, que cristalizarán en la constitución de la representación política del capital total andaluz, la autonomía andaluza. El gobierno andaluz habrá de gestionar las diversas formas de la compensación, transferencias nacionales y, posteriormente, fondos europeos, siempre como cristalización de la lucha de clases. Esta vinculación con las instancias estatales, explica el carácter centralista de la autonomía andaluza, y del andalucismo de esta etapa. Algunos asuntos quedan pendientes, el reconocimiento explícito del hecho diferencial, la deuda histórica generada por la falta de una suficiente compensación durante muchos años atrás o el cuestionamiento de las formas publicas del salario indirecto (sanidad, educación). Estos junto a otros temas constituyen la agenda del andalucismo que debe acompañar las demandas de la clase obrera.

Hoy como ayer, el andalucismo consecuente requiere la movilización de la clase obrera andaluza para la consecución de sus aspiraciones a una vida mejor, cuyo contenido material es la reproducción normal de la fuerza de trabajo, pues no otra que la lucha de clases es la forma del avance social en el capitalismo.

Autoría: Pedro Andrés González Ruiz, miembro de la clase obrera y licenciado en Ciencias Económicas.