El Congreso sobre “Los Pilares del Andalucismo”, reivindica una Andalucía fraterna, “capaz de reconocerse sin negar al otro”

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“La Andalucía que soñó Blas Infante no era, sin embargo, una Andalucía cerrada sobre sí misma. Era una Andalucía abierta, fraterna y solidaria; capaz de reconocerse sin negar al otro”, aseguró Miguel Santiago Losada, en la ponencia inaugural del XIX Congreso de la Fundación Blas Infane, sobre “Los pilares del Andalucismo”.

Santiago, secretario del Congreso, hizo un recorrido por el fecundo andalucismo cordobés y concluyó con la certeza de que Blas Infante dejó muy claro que su nacionalismo “antes que andaluz, es humano”. Una convicción que concretó en otra de sus expresiones más luminosas: «En Andalucía no hay extranjeros». A su juicio, dicha reflexión sirve “en tiempos en que vuelven a cuestionarse derechos y valores que creíamos conquistados”.

Antes de la inauguración del mismo, se llevó a cabo un acto-homenaje a Rafael Castejón, en el que se realizó una ofrenda floral ante el monumento en su momoria, situado en los jardines del Rectorado de la Universidad de Córdoba, institución que colabora con la Fundación Blas Infante en la organización del congreso.

En el acto- homenaje tomó la palabra el Vicerrector de Salud, Cultura, y Bienestar, Manuel Rich Ruiz, y el presidente de la Fundación Blas Infante, Javier Delmás Infante, así como el secretario del congreso, Miguel Santiago Losada, y el patrono Antonio Manuel Rodríguez Ramos.

Los intervinientes destacaron la importancia de la figura de Rafael Castejón en la construcción del andalucismo en Córdoba. Antonio Manuel Rodríguez subrayó que “tanto Castejón como Blas Infante tenían muy claro que solo completando el mosaico del pasado andaluz podrían hallar la raíz de sus males presentes y las medidas adecuadas para afrontarlos”.

Miguel Santiago definiría a Córdoba como capital del andalucismo y “la ciudad donde Andalucía aprendió a reconocerse”, lo que culminaría en 1933 con la Asamblea Andaluza convocada en esta ciudad para debatir el proyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía, que nunca pudo ser promulgado. También en Córdoba pudo escucharse por primera vez el lema que hoy se enuncia como «Andalucía por sí, para los pueblos y la humanidad» y que constituye también el hilo conductor del XIX Congreso, «Los Pilares del Andalucismo», articulado en torno al soberanismo, la solidaridad internacionalista, el humanismo y las músicas populares.

La sesión de tarde concluyó con tres intervenciones en torno a distintos aspectos del soberanismo andaluz: “El andalucismo es uno de los referentes históricos de lo que hoy entendemos en la teoría y práctica políticas como soberanismo contemporáneo”, aseguró el profesor Antonio Manuel Rodríguez Ramos.

En una ponencia en la que reclamó que Andalucía se reivindique como centro político de sí misma, Antonio Manuel hizo un largo recorrido desde la Constitución de Antequera al proceso autonómico contemporáneo, para reclamar que “el pueblo, que se sabe pueblo cultural, se sepa cuerpo político” y que ocupe así “los espacios de decisión sobre su cuerpo, sobre su alma y sobre su tiempo”.

El profesor y doctor en Derecho, Rubén Pérez Trujillano, formuló una reflexión sobre el soberanismo como pilar andalucista, desde su evolución histórica hasta su vigencia en el siglo XXI, en una corriente que se aproxima a la tradición filosófica de Juan Althusius.

Pérez Trujillano hizo un recorrido por la historia del andalucismo, a partir de cinco grandes momentos o etapas: la Junta Suprema de Andújar (1835), la hornada de federalistas y cantonalistas andaluces en torno al Sexenio democrático (1868-1874), la Constitución de Antequera (1883), el andalucismo del primer tercio del siglo XX (Blas Infante, principalmente) y el andalucismo del tardofranquismo y la transición a la democracia y la autonomía.

La sesión de ayer tarde concluyó con la intervención de la periodista Aurora Báez Boza, coordinadora de El Salto Andalucía desde 2022, que denunció como “a nivel mediático, como en otros ámbitos sociales, la representación de Andalucía ha estado dirigida desde una visión centralista del Estado español. Por una parte, minimizando las problemáticas propias del territorio a través de la infrarrepresentación o de una representación sesgada y en la que la propia voz andaluza en muchos casos ni siquiera ha tenido un espacio protagonista”.

“Ejemplo de ello es el espacio que ocupa en los medios estatales las cuestiones andaluzas, como el caso del incendio de Niebla que a pesar de ser el mayor acaecido este año en todo el Estado que ha sido infratratado en los medios generalistas o las elecciones andaluzas de este año en la que en muchas tertulias ni siquiera participaban voces apegadas al territorio”, denunció.

Autoría: Fundación Blas Infante.

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