La guerra de Andalucía no tendrá lugar

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En 1935 se estrenó la obra teatral de Jean Giradudoux, La guerra de Troya no tendrá lugar, una adaptación a su época (años previos a la II Guerra Mundial) de la famosa trama de la Ilíada. En ella, el día anterior a que estalle, los personajes Héctor, Hécuba, Andrómaca intentan evitar la guerra, solicitando a Paris que envíe de vuelta a Helena, pero sus esfuerzos y sus deseos de paz fueron en vano. El gran guerrero Héctor es consciente de la tragedia que representa cualquier guerra, pero el destino o la fatalidad en forma de inconsciencia y fanfarronería se impondrán.

En 1991, el filósofo francés Jean Baudrillard escribió, parafraseando el título de la obra de Giradudoux, La guerra del Golfo no tendrá lugar. En realidad, el ensayo se desarrolló en tres partes: las dos segundas fueron ¿Está teniendo lugar realmente la guerra del Golfo? y La guerra del Golfo no ha tenido lugar. Baudrillard reflexionó sobre una guerra que se desarrollaba bajo la construcción de imágenes que enviaba el Pentágono vía CNN. Las noticias de la guerra no se acompañaban de imágenes reales, sino virtuales, los medios no ofrecían la visión de la realidad, sino de una hiperrealidad (más real que la verdadera realidad) edificada como espectáculo a base de simulacros y partes de guerra sin gente. El mundo asistía estremecido a la convocatoria de “la madre de todas las batallas”, pero lo que pudo ver fueron imágenes desde las pantallas de aviones invisibles, helicópteros Apache y bombarderos B-52. Nada se mostraba de las matanzas, de los civiles quemados por las bombas, de los barrios arrasados, de la gente huyendo despavorida, de los hospitales o escuelas ardiendo… “Operaciones quirúrgicas” a manos de una fuerza militar descomunal que apenas sufría riesgos, por la brutal superioridad tecnológica y armamentística, visiones de un ciber-campo de batalla que mantuvieron a los espectadores occidentales alejados, distanciados emocionalmente y desensibilizados. Por eso, concluía Baudrillard, “la guerra no ha tenido lugar”. Una guerra de propaganda saturada de “información” de los grandes medios occidentales y sin embargo opaca y fantasmal. Las estrategias de simulación de las que se armaban la globalización neoliberal y el “nuevo orden mundial” fabricaban el simulacro de guerras que, a partir de ahora (Iraq, Yugoslavia, Afganistán, Yemen, Libia, Siria…), no serían guerras, sino “guerras muertas”, matanzas y destrucción unilaterales e invisibilizadas. Vacías de política, estas conflagraciones, que no conllevan una declaración de guerra ni tienen final declarado, cuyo protagonismo más fundamental corresponde a los medios de comunicación antes que a los ejércitos, cloroformizan y saturan la conciencia de la ciudadanía contemporánea. Hiperrealidad y simulacro para un nuevo orden mundial en el que la máxima de Clausewitz “la guerra como la política por otros medios” se sustituye como “la guerra como continuación de la economía y el comercio capitalista con otros medios” (Münkler)1.

Comenzó un nuevo paradigma de la guerra actual como global y permanente, virtualizada, tecnológica, asimétrica (la desproporción de fuerzas de los contrincantes es abrumadora, véase Israel-Palestina), descorporeizada (operaciones quirúrgicas, asesinatos selectivos con drones, ataques aéreos selectivos que apenas provocan bajas en los ejércitos occidentales, que actúan invisibilizados y resignifican las matanzas de civiles como “víctimas colaterales”).

Ucrania, reino de España, Andalucía

Sin embargo, la lógica de la “guerra infinita” (Bush) que alcanzaría “los rincones más oscuros” del planeta, regresa ahora, como un boomerang, como retaliación, a Europa.

Durante décadas, esta historia contemporánea de la infamia guerrerista atlantista se ha desarrollado bajo la gobernanza dominante de la “comunidad internacional” (Estados Unidos y sus aliados/vasallos europeos, de derechas y “de izquierdas”). La ciudadanía ha contemplado estas guerras como simulacros, una hiperrealidad que ha facilitado su distanciamiento moral, una representación de la guerra en forma de espectáculo e irrealidad que ha adormecido la preocupación democrática de las sociedades que han parecido acomodarse, insensibles, a que se hagan en su nombre. El desprecio por la legalidad internacional, la soberanía nacional, la paz y la diplomacia como instrumentos innegociables, la integridad territorial… favorecen la guerra permanente, ahora, cegadora, en un nuevo foco, Ucrania (donde ya llevaban 8 años sufriéndola). La invasión de Ucrania repite el esquema devastador e ilegal de todas las guerras anteriores, guerras que no la provocan mentes psicopáticas ni locuras personales. Eichmann (lo contó Arendt), Hitler, Trump, Blair, Stalin, Bush, Obama, Truman, Franco o Putin, no son psicópatas, aunque lideren guerras, campos de exterminio o arrojen bombas atómicas. Todas tienen origen en causas políticas, no son el resultado de un problema psicológico o de un defecto moral de ningún dirigente.

Y ahora, de golpe, la gente contemporánea, del siglo XXI, ha reaccionado a la tragedia de la guerra… en Ucrania. Aunque tarde. Nada hay peor que la guerra, pero años de anestesia ética sobre las “intervenciones humanitarias” que libraban Estados Unidos, Israel y la OTAN nos ha cogido sin capacidad de respuesta preventiva.

La respuesta del gobierno de España está siendo vergonzosa. El “gobierno de izquierdas” se está comportando, en la retórica y en la práctica, con la misma pulsión militarista de Aznar en 2003. No se sabe qué es más irresponsable, si las declaraciones y decisiones de los ministros de Exteriores y Defensa o el silencio cómplice del resto de ministros y ministras.

Ello está en congruencia con el alineamiento rotundo del gobierno de Madrid con el militarismo atlantista (29 y 30 de junio de este año se celebrará aquí la Cumbre de la OTAN) y con el gasto militar (un aumento del 7,89% en los presupuestos de 2022, aún en plena pandemia y con la grave crisis sanitaria y de desigualdades sociales que vivimos). Las Fuerzas Armadas españolas están presentes en 17 misiones en el exterior con hasta 3.000 militares y guardias civiles desplegados en cuatro continentes2. Como documenta el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, “con la ministra Robles se ha conseguido superar el anterior récord de autorizaciones de exportaciones de armas españolas alcanzado en la despedida del Ministerio de Defensa de Pedro Morenés. Con ello constatamos que la voluntad de convertir a España en líder en fabricación y exportación de material de defensa no depende del color político del Gobierno, España vende más armas que nunca y tiene la intención de seguir haciéndolo en el futuro.»

Andalucía, en coherencia con su posición subalterna estructural y con el nivel de postración política, es la segunda comunidad autónoma con mayor número de efectivos de las Fuerzas Armadas y en la que existe además «una amplia presencia militar de fuerzas extranjeras de manera permanente... EEUU tiene 2.800 efectivos militares desplegados en la Base Naval de Rota y hasta 2.200 efectivos en la Base Aérea de Morón. Además, Reino Unido con la actividad de los 600 efectivos de sus Fuerzas Armadas terrestres, aéreas y marítimas en Gibraltar, tiene un impacto muy significativo en Andalucía, especialmente sobre la población de la bahía de Algeciras y su medio ambiente… La militarización de Andalucía se completa con una infraestructura industrial que alimenta el ciclo de la guerra mediante el desarrollo y la fabricación de armamento y maquinaria militar en muchas zonas de la región.»3

El movimiento pacifista y antimilitarista andaluz lleva años denunciando todo esto, como Casandra. Apolo había condenado a Casandra a que sus presagios, ciertos, no fuesen tomados en cuenta. La guerra de Troya, finalmente, sí tuvo lugar. Y la de Iraq. Y todas las demás.

¿La guerra de Andalucía tendrá lugar? Desde luego, los distintos gobiernos padecidos nos han posicionado en una posición privilegiada en la cartografía de la guerra. Y por eso se hará cada día más probable: cuanto más aceptamos los efectos de destino que nos imponen gobernanzas al servicio de comerciantes y guerreros, cuanto más sonambulismo se inyecta en la conciencia social para que las vea como irreales, lejanas, como simulacros que no tienen lugar, más cerca estaremos del abismo.

Adenda. (07/03/2022)

La invasión y la guerra de Ucrania continúan (el artículo fue escrito al inicio de las operaciones militares). Como todas las guerras, conlleva un terrible sufrimiento humanitario y moral.

En el campo occidental se emplean dos estrategias:

  1. psicologizar y demonizar (Putin como objetivo de la propaganda: dictador brutal, psicópata imperial, sanguinario, oligarca diabólico). La estratagema “informativa” es deshistorizar y despolitizar la guerra e invisibilizar a las estructuras de la gobernanza internacional, como la OTAN, así como a la crisis orgánica de la UE.
  2. reforzar el consentimiento de las sociedades para una salida belicista del conflicto, con incremento de presupuestos militares.

Del lado de Rusia, parece afianzarse la idea de utilizar Ucrania como un espacio de contención a la expansión de la OTAN, desconociendo así el principio de soberanía nacional y legitimando la calificación de imperialista a la guerra que perpetra. Profundiza en ese sentido la filosofía militarista impuesta por el Consenso de Washington y la globalización armada como necesaria a su fundamentalismo neoliberal.

Del lado del reino de España, a dos semanas del inicio de la guerra, se confirman las peores fanfarronerías y propuestas guerreristas del gobierno, una vergüenza que exhibe su vasallaje a Estado Unidos y que refuerza el uso perverso de la denominación «gobierno de izquierdas». En su ecuación interna, es una demostración más de cómo el PSOE funciona para la izquierda como Júpiter para muchos cometas del Cinturón de Kuiper, tipo Shoemaker-Levy 9. Estos terminan precipitándose contra él y desintegrándose en el impacto.

1 Münkler, H. (2005). Viejas y nuevas guerra: asimetría y privatización de la violencia. Madrid, España: Siglo XXI

2 https://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/

3 http://centredelas.org/publicacions/societatsmilitaritzades/?lang=es