Andalucía en la cabeza de las deslocalizaciones empresariales

Andalucía es la segunda comunidad autónoma del Estado donde más deslocalizaciones empresariales se dieron hasta junio con un saldo negativo de 60 empresas, según datos elaborados por la agencia de ráting Axesor sobre el cambio de domicilio social de sociedades mercantiles . Así, un total de 310 empresas abandonaron la Andalucía entre enero y junio, si bien llegaron 250 entidades en el mismo periodo.

Debido a esto, y en lo que se refiere a la facturación, Andalucía perdió en el primer semestre una actividad económica por valor de 267 millones de euros, debido a que las empresas que se fueron presentaban una facturación de 323 millones de euros, mientras que las que llegaron aportaban 56 millones.

La deslocalización puede ser fiscal o real. Es decir, en algunos casos tan sólo se producen cambios formales o jurídicos para pagar menos impuestos. En otros casos la deslocalización supone el cierre real de la empresa y lleva a personas a la situación de desempleo.

Decía José Iglesias, que el «fenómeno de la movilidad y flexibilidad de los recursos productivos hay que contemplarlo dentro de la lógica del capitalismo non stop. Se trata de la posibilidad real que tienen y defienden las empresas para poder trasladar aquella parte, o varias, de su actividad productiva de un lugar a otro del planeta, y de acuerdo con sus objetivos globales. Las causas de este traslado se debe a que, en el país de llegada, la empresa espera encontrar una reducción de los costes de producción medidos en términos de mano de obra más barata, ninguna regulación de tipo laboral o ambiental, una fiscalidad suave o nula, facilidad de repatriación de los beneficios, etc., con respecto al país de abandono

La empresa que efectúa este cambio busca un mejor control de sus mercados y el aumento de los beneficios, motor de su actividad empresarial. La deslocalización es una característica necesaria e indispensable para el buen funcionamiento de la globalización capitalista, del capitalismo non stop. Se trata de la clara evidencia de las empresas de capital no tienen por objetivo el bienestar de la gente que habita un determinado territorio, sino su utilización como recurso productivo para obtener el máximo de beneficios posible. En el momento en que esta situación cambia, y la empresa puede trasladarse a otro lugar para obtener más beneficios, se produce la deslocalización y con ella los problemas de aumento de desempleo.