Mayor aumento de los precios que los salarios en la economía andaluza

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La lentitud del crecimiento, el protagonismo de actividades «tradicionales y volátiles», el escaso potencial de creación de empleo y el desánimo de las personas sin empleo sin que año tras año el mercado laboral ofrezca oportunidades arrojan sombras sobre el balance económico del año 2016, son elementos que muestra el Boletín de Coyuntura Económica que elabora semestralmente la Caja Rural de Granada.

Además el informe corrobora que «se ha abierto una brecha entre los precios y los salarios, una «subida brusca de los precios y la congelación de facto de los salarios». En este sentido, «el paño caliente oficial» de que se trata «de un desborde puntual», no puede ser «un antídoto» contra la preocupación por los precios de bienes y servicios básicos (carburantes, luz, alimentos…) mientras que a los salarios «parece ser que no les afecta el cambio climático y permanecen helados». Así, el Boletín alerta ante este problema «en los meses venideros», porque si continúa la tendencia alcista de los precios, «se pueden ocasionar no pocas tensiones sociales y laborales».

El Boletín, que alcanza el número 44, dirigido por Miguel González Moreno, catedrático de Economía Aplicada, constata que la economía andaluza se ha rezagado respecto a la estatal, un distanciamiento que obedece a que «probablemente» Andalucía acusa antes «un cierto agotamiento de un esquema de crecimiento demasiado escorado hacia las actividades ligadas al turismo».

La diferencia de estructuras productivas, donde el «raquitismo industrial» andaluz es uno de los principales males endémicos, vuelve a lastrar el sector más abierto a la competencia exterior. «Mientras Andalucía no remedie esta dolencia, y no parece que se ponga mucho empeño en ello, no tendrá solución nuestro principal e histórico problema: el atraso con respecto a los niveles de renta y bienestar español y europeo. El sector servicios, en cualquier caso, es menos dinámico también en Andalucía con respecto al índice estatal.

En el año 2016, el PIB español se incrementó un 3 por 100, mientras la actividad productiva andaluza se expandía un 2,4 por 100, seis décimas menos, una «falta de sintonía» debida «al dispar comportamiento que han registrado los distintos componentes del cuadro macroeconómico, tanto los que operan por el lado de la demanda, como los que actúan desde la oferta», hasta el punto de que «sin la aportación de la demanda externa» es muy probable que el dato de crecimiento de la economía andaluza en 2016 «hubiese sido muy modesto y aun más distante» del nacional.

En cuanto a las variables de oferta, salvo la agricultura, todos los demás sectores de la economía andaluza han cosechado peores resultados. La información coyuntural relativa a la oferta de la economía andaluza «pinta un cuadro con luces y sombras». Entre las primeras, sobresale «el ya consabido protagonismo que en la recuperación están desempeñando las actividades turísticas». Los «claroscuros» aparecen en los indicadores relativos al sector de la construcción, que muestran la cara (superficie a construir, viviendas iniciadas, licitación oficial) y la cruz (viviendas terminadas).

Fuente: El Mundo Andalucía