Carta abierta al pueblo saharaui

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Tengo el honor de dirigirme al pueblo saharaui para decirle que Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, no me representa. Que mientras Sánchez ha dirigido una carta al rey déspota de Marruecos, representante de una monarquía corrupta, yo prefiero dirigirme a vosotros, hermanos del Sáhara, para recordaros que no estáis solos.

Hace unos años, tuve el privilegio de viajar a los campamentos de Tinduf. Allí conocí vuestra hospitalidad, a pesar de las duras condiciones de vida que soportáis en el desierto, tras ser expulsados de vuestra tierra. Descubrí vuestra dignidad, vuestra capacidad de resistencia y, sobre todo, vuestras ansias de libertad, que son incompatibles con el actual régimen marroquí.

Recuerdo con especial cariño a los más pequeños, que nos recibieron con su mejor sonrisa. Nunca he visto a niños que sepan apreciar tanto lo poco que tienen. Críos que han participado en el programa “vacaciones en paz” y son acogidos, todos los veranos, por familias andaluzas para pasar aquí las vacaciones y escapar de las altas temperaturas del desierto, más de 50 grados en los meses de julio y agosto. Estas familias nunca os olvidarán.

También participé en vuestra marcha contra el muro de la vergüenza, levantado por Marruecos para expoliar vuestra riqueza. El sátrapa de Rabat lo llama el Sáhara útil, pues lo único que le interesa, de verdad, es hacer negocio con vuestro fosfato y vuestra pesca. Y pude comprobar la doble moral de Estados Unidos, Francia y España, cómplices de la ocupación militar. Son capaces de enviar ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados y, al mismo tiempo, vender armamento al régimen marroquí para que mantenga la ocupación ilegal y sacar tajada del expolio.

Paco Vigueras en la marcha saharaui contra el muro marroquí. (Autor: Juan Antonio Díaz).
Una mujer saharaui enseña una mina antipersona de fabricación española, colocada por Marruecos para impedir el acceso al muro. (Autor: Juan Antonio Díaz).

El pueblo saharaui se siente traicionado

Pedro Sánchez dice ahora que la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental es “la base más sería, creíble y realista para la resolución de este diferendo” Y eso lo dice sin haber consultado al pueblo saharaui, el único que tiene derecho a decidir su destino, en un referéndum. Comprendo que os sintáis traicionados. Hasta la propia ONU ha rechazado esta iniciativa unilateral. En realidad, Sánchez ha tomado esta decisión sin consultar con nadie, ni siquiera con sus socios de gobierno. Se ha quedado solo en el Congreso de los Diputados.

Con su carta a Mohamed VI, Sánchez ha perdido la confianza del pueblo saharaui y legitimado la ocupación militar marroquí. Sr. Sánchez: ¿Cómo puede condenar la invasión de Ucrania por parte de Rusia y legitimar la invasión del Sáhara por parte de Marruecos? Es lamentable que haya dejado de creer en el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por la ONU, y haya optado por apoyar al país ocupante. El hecho de que se haya pasado al bando marroquí pone también de manifiesto que el gobierno español es cada vez más dependiente de Estados Unidos. Recordemos que fue el presidente Donald Trump el primero en reconocer la ocupación del Sáhara y, a cambio, Marruecos reconoció a Israel, cuyo régimen de apartheid viola igualmente las resoluciones de la ONU.

Y para Argelia, Sánchez ha dejado de ser mediador en el conflicto saharaui para convertirse en aliado de Marruecos, provocando una crisis sin precedentes con este país norteafricano. En cambio, Mario Draghi se ha desmarcado de Sánchez. El gobierno italiano mantiene su compromiso con el pueblo saharaui para resolver el conflicto en el marco de Naciones Unidas.  En consecuencia, el preciado gas argelino, más necesario que nunca, será desviado hacia Italia. Por tanto, España pierde peso energético en Europa.

Con este cambio, Sánchez ha demostrado, además, su debilidad ante el poderoso monarca alaui, que se siente más fuerte que nunca, por tener el apoyo de dos potencias militares y tecnológicas, como Estados Unidos e Israel, y la complicidad de Francia, Alemania y España, con fuertes intereses comerciales en el Sáhara ocupado por Marruecos. Hay que reconocer que Mohamed VI tiene capacidad de presión, hasta el punto de que Sánchez se ha visto obligado a cesar a la ministra Arancha González, por haber autorizado la acogida del presidente saharaui Brahim Gali, por motivos humanitarios. Y al frente del Ministerio de Exteriores ha puesto a José Manuel Albares, un ministro afín a los intereses de Marruecos. Es decir, Mohamed VI, no sólo designa a dedo a los ministros de su gobierno, sino que es capaz de quitar y poner ministros en el gobierno español.

Chantaje en la frontera sur

El acuerdo con Marruecos bajará la presión migratoria, dicen los presidentes de Ceuta y Melilla, que reconocen así el chantaje que Mohamed VI ha hecho a Sánchez para que cambie su posición sobre el Sáhara. A partir de ahora, dejaremos de ver a la Policía española apaleando a los inmigrantes que intentan saltar la valla de Melilla, pues será la Gendarmería marroquí la encargada de hacer el trabajo sucio en la frontera. Además, la “reconstrucción de relaciones” con el temible vecino del sur permitirá que se reanuden los vuelos de devolución de refugiados llegados a Canarias, sin tener en cuenta el derecho de asilo. Al igual que los ucranianos, muchos de ellos también huyen de la guerra, pero no son rubios ni tienen los ojos azules.

Querido pueblo saharaui. No es la primera vez que España os abandona. Ya lo hizo en 1975, cuando el dictador Franco agonizaba y su régimen pactó con Hasam II, padre del actual monarca alaui, la entrega de la última colonia española, sin tener en cuenta  vuestra voluntad. Todos recordamos la estratagema de la Marcha Verde, una invasión encubierta, con la que Marruecos ocupó el Sáhara, utilizando a más de 300.000 civiles y unidades militares camufladas. Aquella invasión ilegal, que interrumpía violentamente el proceso descolonizador, contó con el apoyo de Estados Unidos y la CIA.

Poco después, España os traicionó y el Frente Polisario, apoyado por Argelia, proclamó la República Árabe Saharaui Democrática en el exilio para dar comienzo a una larga guerra de liberación. Y el 14 de noviembre de 1976, el líder del PSOE en la oposición, Felipe González, visitó los campamentos de Tinduf y os dijo: “Vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas. Me comprometo con la historia. Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final”. Pero cuando llegó al poder, os olvidó. Ahora, 45 años después, Sánchez hace lo mismo que González. Ha viajado a Marruecos para rendir pleitesía a su majestad, pues yo sugiero a sus socios de gobierno que hagan un viaje a los campamentos de Tinduf para expresar su solidaridad con los refugiados saharauis.

Comprendo vuestra decepción, pues a mi también me cuesta creer que el presidente de un gobierno que se dice progresista haya cedido a las presiones de un régimen que viola los derechos humanos y que no es fiable. Hoy ha sido el Sáhara Occidental y mañana serán Ceuta y Melilla. Pedro Sánchez pasará a la historia como el presidente que traicionó al pueblo saharaui.