La semana pasada fue noticia el inicio de la construcción en Huelva, por parte de Moeve (antes Cepsa), de “la mayor planta energética de hidrógeno de Europa con 1.000 millones de inversión.” La prensa económica nos contaba que “Moeve escenifica su apuesta por el hidrógeno renovable con el inicio de la construcción de la mayor planta industrial de hidrógeno renovable en Europa.”
Este tipo de actuaciones económicas unen a PSOE y PP. Por eso Juan Manuel Moreno Bonilla y Pedro Sánchez se juntaron en Huelva, para apoyar y valorar como estupenda la actuación de Moeve. Al sarao también se unió representantes de la Diputación, los ayuntamientos, empresarios y los máximos responsables de UGT y CCOO en Andalucía. Y leo por ahí que hubo “una coincidencia llamativa” pues “entre los asistentes se encontraban dos de las mujeres más poderosas de la política española de las últimas décadas, ambas ya fuera del Consejo de Ministros. María Jesús Montero, exvicepresidenta primera del Gobierno y hoy líder de la oposición en el Parlamento andaluz, la primera; y Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta con Mariano Rajoy entre 2011 y 2018 y hoy consejera independiente de Moeve, la segunda. Una llegó por la política; la otra, por el consejo de administración.”
La valoración del presidente español se puede resumir a partir de esta parte de su discurso: «Este proyecto nos muestra una parte de la solución para la emergencia climática. Forma parte del futuro de Huelva, de Andalucía, y del futuro energético de España y de Europa. El hidrógeno verde es una energía limpia que puede sustituir al petróleo o al gas en muchas industrias difíciles de electrificar. El proyecto Onuba cambia nuestro papel en el mundo, ya que reduce nuestra dependencia energética de otros países. Producir energía limpia no es solo una cuestión climática, sino también de soberanía energética.»
El progresismo capitalista, la izquierda socialdemócrata, el socialismo psoísta, es experto en destrozar ideas de transformación y ponerlas al servicio del capital. En este caso convierte a las “energías limpias” y la “soberanía energética” en supuestos objetivos que se pueden alcanzar gracias a la inversión de la multinacional Moeve. Ni una cosa ni la otra es cierta. Ninguna es un objetivo de los representantes políticos, sindicales o empresariales que se dieron cita en Huelva.
Desde la investigación científica no patrocinada por grandes grupos de poder son múltiples las voces que llevan años alertando sobre la «economía del hidrógeno». Tal y como me avisó Quin Moncanut en redes sociales: “La ‘economía del hidrógeno’ se ha intentado ya tres veces: finales de los 90, allá por el 2010 y ahora, que se intenta rebañar el plato con tecnologías que no funcionan, como las ‘renovables’, las macroplantas de biogás y biocombustibles y el hidrógeno. Nada de todo eso sirve, porque su Tasa de Retorno Energético no permite mantener la complejidad social en la que vivimos. Tampoco lo permiten los combustibles fósiles que extraemos hoy en día, cuya TRE ha caído a lo largo del tiempo por la implacable Ley de Rendimientos Decrecientes. No es sólo que sea, como las «renovables», un negocio capitalista: es que es una mentira. La otra gran multinacional «española», Repsol, abandonó sus proyectos de hidrógeno verde en Huelva hace unos meses, con buen criterio… Esto es otra estafa neoliberal, no sólo un regalar dinero público (lo hacemos a espuertas: financiando las «renovables», financiando la tasa de ininterrumpibilidad…) a corporaciones multinacionales: es que estamos tirando a la basura el dinero, la energía y los recursos materiales que vamos a echar muchísimo de menos cuando arrecie eso que llaman la ‘policrisis’».
Además de energías “renovables” y “limpias”, Pedro Sánchez habla de “soberanía energética” en una operación en la que se le han dado más de 300 millones de euros de los fondos Next Generation a una multinacional. La empresa Moeve es propiedad de los fondos de inversión Mubadala Investment Company (de Abu Dabi) y The Carlyle Group. Llamar “soberanía energética” a una operación-inversión capitalista controlada por fondos de inversión foráneos es lo mismo que llamar “socialista” al PSOE.
Es acto de soberana tomadura de pelo regalar dinero a fondos foráneos, utilizar Andalucía como zona de extracción y denominar a todo el tejemaneje como una cuestión de soberanía y energías limpias. Un acto en el que participan demasiados sectores políticos y sociales que terminan por legitimar el expolio y el saqueo que lleva sufriendo Andalucía demasiado tiempo. Las diferencias se trabajan, las convergencias les vienen dadas.
