Marruecos, el Sáhara Occidental y las aguas territoriales de Canarias

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Los medios satíricos de Marruecos, que los hay, representan con osadía como el Majzen (oligarquía del Estado Marroquí), tiene cogido a España representada por un Toro, por las patas, aunque lo mismo podría decirse por los “cuernos”, dependiendo a qué parte de la sociedad española se refieran.

La ética y el integrismo islámico no les permite a los creyentes del Profeta señalar que nos tienen cogidos por algunas partes (o sea por los huevos). Y tienen toda la razón, desde que nos dieron zapatilla en la guerra de Sidi Ifni en el Sahara y en el Rif en lo que se llamó eufemísticamente “El desastre de Annual”, al ejército español comandado por Francisco Franco y sus acólitos en África, no levantamos cabeza frente a Marruecos.

Hasta el extremo de que en 1975 nos traicionaron a todos los españoles con la venta del Sáhara por mediación de quien luego sería Rey de España, en complicidad con EE.UU. y Francia. Y todo por una «Corona» el uno, y los otros por la apropiación de los ricos recursos naturales de la 53 Provincia española del Sáhara Occidental: fosfatos, pescado, gas, petróleo y hasta el sol.

Pero ahí no queda la cosa. Con la corona ceñida y la democracia declarada, Marruecos no ha parado de acosar a España y en lugar de decirle al Sultán marroquí que ya le vale, la verdad es que nuestros gobernantes cada vez se les ve más trasero, por no decir el culo, y Marruecos juega con España y sus gobernantes –nuestros representantes- a base de chantajes que duran ya 45 años; una veces organizando oleadas de inmigrantes, otras con el acoso a las ciudades “autónomas” de Ceuta y Melilla y ahora con la ampliación de sus aguas marítimas, que se comen las Islas Canarias, las cuales comienzan a reivindicar como parte de sus aguas y territorio de su plataforma continental.

Todo ello con un sátrapa como Rey –más bien un reyezuelo faldón-, al que les ríen las gracias algunos de nuestro ilustres presidentes de gobierno, como Felipe González, quien ha sacado buenas tajadas económicas y regalos inconfesables, o el ínclito José L. Rodríguez “El Zapatero”, al que el Sultán marroquí utiliza llevándolo de “feria en feria”, exhibiéndolo como si fuera su oso “Yogui” personal. Toda una vergüenza de sumisión y traición al pueblo español y especialmente al Pueblo Saharaui, al que vendió miserablemente el Rey Emérito y Felipe González, el uno en 1975 y el otro en 1976. Sin olvidar el caso del ahora representante de la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, que en diciembre de 2019 anunciaba, en complicidad con su homólogo marroquí, un falso ataque terrorista contra los españoles que pretendían visitar los campamentos saharauis de Tinduf.

O el caso más emblemático el de González Laya, actual Ministra de Exteriores de España, con la desfachatez de felicitar a los países africanos por el día Internacional de la Unión Africana, con una postal del Mapa de África, donde aparecen todas las banderas de los países excepto la del Sahara Occidental, que aparece en blanco. Pero el caso más fragante -de esta Ministra socialista por más señas-, el de recriminar –por orden de Marruecos-, al Viceministro de Asuntos Sociales español, -de Podemos- por recibir a la Ministra Saharaui de Asuntos Sociales Suelma Beiruk. Cuando todos los presidentes que han pasado por la Moncloa, desde Suarez a Rajoy, pasando por Felipe González y Zapatero –dos renegados-, han recibido a los ministros y al presidente saharaui -el fallecido Mohamed Abdelaziz-.

Otro nuevo y peligroso episodio se está cociendo en el Sahara. Marruecos se enfrenta a unas docenas de personas de la población civil saharaui, que le hace cara en El Guerguerat –zona de exclusión militar bajo control del Frente POLISARIO tras el acuerdo del alto el fuego de 1992-. Los civiles saharauis pretenden cortar el tráfico de droga marroquí y las mercancías robadas de su país, con destino al sur de África y viceversa, cortándoles el paso a los camiones por su territorio y cansados de esperar pacíficamente una solución a este largo conflicto.

Fuera la MINURSO del Sahara por inútiles y vividores

Esta nueva situación está subiendo de tono del posible rompimiento del Acuerdo de Alto el Fuego, con el peligro inminente del reinicio de la guerra 28 años después, y tras el incumplimiento reiterado de Marruecos al impedir la celebración del Referéndum de Autodeterminación, acordado entre las partes con la mediación de la ONU.

Marruecos no solo ha desplazado material bélico y tropas a las inmediaciones de la zona del
Guergarat, si no que amenaza con reprimir a los civiles saharauis que le impiden su ilegal paso fronterizo. A lo que el Frente Polisario ha respondido declarando el estado de emergencia, ante el posible reinicio de la guerra contra Marruecos, si llegan a agredir a los civiles que se manifiestan legítimamente.

Como se suele decir la “patata caliente” la tiene ahora las Naciones Unidas. Los soldados de esta organización de la MINURSO, misión de mediación y control para la realización del Referéndum en el Sahara, llevan 30 años de vacaciones cobrando algo más de 3.000€ mensuales, por estar tocándose literalmente las pelotas. Así como el indigno papel que está haciendo el actual Secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, que lleva 3 años favoreciendo los intereses de Marruecos en esta pelea, hasta el extremo de estar impidiendo por primera vez en estos últimos 45 años, el nombramiento de un Enviado Especial del Consejo de Seguridad de la ONU, para la mediación del conflicto saharaui/marroquí. Todo ello tras haber forzado la dimisión en Mayo de 2019 del anterior enviado, Horst Köler, quien tras conseguir reunir a ambas partes –saharauis y marroquíes- en Ginebra y comprometerse ambas delegaciones para un segundo encuentro, dimitió alegando temas de salud (¿?).

Si la guerra es inminente como parece ser, ¿qué?

¿Cómo confrontará la ONU o la UE su falta de acción e intervención para no haber finiquitado este largo conflicto? Y España, sus gobiernos y partidos políticos, ¿se rasgarán las vestiduras por su traición de más de 45 años, de estar ausentes en un conflicto provocado por la cobardía del último gobierno de la dictadura franquista y la traición de Juan Carlos de Borbón? O bien, ¿tomarán partido por la Paz y la defensa de sus antiguos ciudadanos saharauis masacrados por el felón sultán Marroquí?

Y el movimiento solidario con la causa saharaui, ¿qué plantean hacer las cientos de Asociaciones de Amistad con el Sahara, y esas miles y miles de familias acogedoras de niños y niñas saharauis a los que tanto dicen querer? ¿Qué haremos aparte de llorar a solas y escondidos sobre nuestras almohadas?

Este movimiento debe levantarse como una sola persona, ser activo y manifestar su indignación y repulsa contra el Reino de Marruecos, exigir al Gobierno de España que rompa con su falsa neutralidad. Al igual que sobre las Naciónes Unidas y la Unión Europea y, sobre todo, contra las embajadas y consulados marroquíes en España.

Y si no, es que aceptamos vernos como el “toro español”, pero atado por los cuernos. ¡Ahora o nunca, Sahara Vencerá!

Autoría: Miguel Castro, miembro de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla.