Somos de derechas

198

Seguramente, cuando se publiquen estas líneas ya sabremos los resultados de las elecciones del próximo domingo 19. También, casi seguro, se habrán cumplido los augurios sobre la catástrofe de la “izquierda”. Aunque todavía quedan siete días de esperanza que ya saben es lo último que se pierde.

Habrán comenzado los sesudos análisis sobre los por qué el pueblo andaluz ha votado mayoritariamente (no sabemos tampoco si en voto o en escaños) por opciones de derecha y extrema derecha. Habrá también para quienes sea una sorpresa de cómo los andaluces, tantos años votando a la “izquierda” han girado como una veleta de poniente a levante. Sobre todo, en los madriles que es donde, mayoritariamente, residen las cúpulas de los partidos contendientes y en donde se dicta opinión.

Si no me creen les recuerdo la mesa que analizó el debate televisado de La 1. Todos periodistas de allende Despeñaperros. ¿Se imaginan la misma situación en unas elecciones madrileñas en las que plumillas sevillanos, malagueños y granadinos, por ejemplo, pontificaran sobre Ayusos, Garcías y otros candidatos y candidatas y se preguntaran sobre las razones del camino hacia el nuevo fascismo de una población que lleva mayoritariamente con gobiernos de derechas desde el siglo pasado?

Quizás todavía una parte importante de los electores andaluces no se hayan dado cuenta todavía que llevaban otras tantas décadas, muchas, donde la gobernación de su tierra a un partido que podremos calificarlo de centro, de centro- radical (versión francesa), de izquierda liberal tipo Tony Blair. Aquel tipo que, en compañía de su primo Bush, nos metió en la guerra de Irak en busca de aquellas armas de destrucción masiva que sabían no existían. Por cierto, que le acompañaban palmeros angangos llamados José Mari Aznar y Barroso.

Unos años antes, “de entrada” Calvo Sotelo y González nos habían metido en la OTAN. Esa organización que busca la paz mediante la guerra y que habrá puesto de actualidad en ciertos despachos del Kremlin una población llamada Rota que era conocida por sus tomates.

Lo que seguramente va a ocurrir dentro de unos días es que, de una vez, va a caer el “izquierdismo” mayoritario, por votar al PSOE, de los andaluces. Una población tan castigada que ha aprendido que en las cosas de los años mejor no meter la nariz. Que lo más probable es que se la rompan. Así que si a los franquistas, políticos y funcionarios, le sucedieron los socialistas, políticos y funcionarios, lo que tuvo claro era que mejor dejarse llevar  por la corriente y morder la zanahoria (las migajas en educación, sanidad, servicios sociales, economía) cuando se la enseñan y aguantar los palos cuando se los dan (reconversiones, turistificación, destrucción del paisaje, especulación).

Siempre seguir siendo los más graciosos, los más simpáticos, los más serviciales y, de paso, los más ignorantes, los que peor hablan y poco trabajan salvo cuando se van a la emigración. Altivos con los inferiores y agachando la cabeza ante los amos de siempre, de los de aquí y de los de afuera.

Todo ello los mejores mimbres con que los que construir una sociedad de “izquierdas”. Una sociedad complaciente con la corrupción; igualitaria por abajo (es decir en la escasez) en educación y sanidad y justificadora de las privatizaciones, perdón externalizaciones. Todo muy de “izquierdas”. Incluso en el aspecto simbólico: hay a Andalucía se la conoce como la tierra de María Santísima antes que la rebelde, la que olvida a sus abuelos, bueno ya bisabuelos o tatarabuelos asesinados por el fascismo y hacen suyos los cuentas que les han ido contando durante quindenios y quindenios.

Siempre en nombre de la izquierda, recordando, cuando venían bien, viejos agravios. Mientras unos envejecían y otros crecían. Los referentes de todas las vidas, todas sus vidas, iban cambiando. El tejido de la memoria se iba deshilachando. Su sustituto eran las corrupciones, el caciquismo, el miedo mismo de siempre. Sólo que ahora se llamaba de izquierda.

¿Extraña a alguien que, por fin, la mayoría de los andaluces hayan decidido cambiar de cromo? Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y eso parece que es lo que va a suceder (si no ha sucedido cuando se publiquen estas líneas)

Además, tampoco se sabe qué es eso de izquierdas y derechas. Sí que todos los elegidos en próximo domingo ya a tener asegurada la nómina a fin de mes y otras gabelas. Y si algunos no lo hacen pues no pasa nada. Son tontos. También que no hay ideología ni política. Que eso son cosas de marxistas bolivarianos. Que la derecha ni tiene una ni hace otra. Que ella es la poseedora de la verdad infalible de lo que hay que hacer y que, las moquetas mullidas, los menús baratos de las cantinas de los parlamentos, son de su propiedad. Que eso es de toda la vida, antes y después. Que no hay que confundir estética democrática con las cosas de comer.

Pues claro, la mayoría de los andaluces son de derechas. Así hay que asumirlo y trabajo que ha costado hacerlos. De esos polvos, estos lodos.

A comenzar otra vez.