Oleadas de calor, DANA’s y cambio climático

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En agosto de 2015 realicé un viaje a la Patagonia argentina con mi esposa, mi hija y una pareja de amigos. Nuestra visita al Parque Nacional de los Glaciares nos colmó de gozo al ver como la Naturaleza se muestra allí, casi en estado puro. Este Parque fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1981. Abarca una superficie de 727.000 has., en la cordillera austral en la que se hallan 47 grandes glaciares. En el Parque se halla ubicado el Lago Argentino en cuyas extremidades se hallan los glaciares. El viajero queda impresionado por la majestuosidad y la belleza del medio centenar de glaciares que se conservan allí, desde hace miles y quizá millones de años. Uno de los glaciares más famosos y llamativos, es el de Perito Moreno que se extiende sobre las aguas del brazo sur del lago, con un frente de 5 kms y una altura de 60 metros. Ver como vimos desprenderse un trozo del arco de hielo que se forma cada año y que se ofrece a la vista desde los miradores muy concurridos por los visitantes, es uno de los espectáculos naturales más impresionantes que he visto. En el brazo Norte del lago, vistamos el glaciar de Upsala, el más grande del Parque Nacional, con una longitud de 50 kms y un ancho de casi 10 kms. En el norte del Parque se halla el macizo de Fitz Roy que con sus 3.405 metros, es una de las montañas más grandiosas que he contemplado con glaciares permanentes que descienden hasta cotas más bajas. En nuestra visita al Glaciar de Upsala pregunté a uno de los guías, si el Upsala y en general, los glaciares del Parque estaban acusando el Cambio Climático. El técnico me respondió que cada año desde hacía varios, se registraba un retroceso del frente del glaciar de unos 200 metros, y echamos cuentas: 200 metros menos de glaciar, pero teniendo en cuenta un frente de unos 30 kms de longitud y una altura media del hielo de unos 50 metros, eso supone millones de metros cúbicos de hielo que se fragmenta y cae al lago argentino hasta convertirse en agua dulce. En enero de 2008 un equipo de 5 personas de «Tierra y Mar» viajamos a Dinamarca y Groenlandia, para ver que estaban haciendo allí ante el Cambio Climático, y los científicos nos confirmaron el retroceso de los glaciares en Groenlandia, y el cambio que estaban realizando en Dinamarca para ir eliminando las energías provenientes de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) y sustituirlas por energías limpias como la eólica y la solar.

Desde hace décadas vivimos pendiente del tiempo. Los espacios televisivos dedicados a la información del tiempo han aumentado su duración. Y los ciudadanos están pendientes de lo que se dice, si va a llover, si aumentan las temperaturas con olas de calor de varios días por encima de los 40 grados, si las mínimas no bajan de los 26 grados, haciendo imposible el descanso nocturno, etc. En agosto de 2019, el Servicio de Cambio Climático de la UE, confirmó que julio fue el mes más cálido conocido, con 16,6ºC de media. Tal como recojo en mi libro: «S.O.S. Emergencia climática» (Utopia libros, 2020), la región mediterránea, que incluye a Andalucía se calienta 20% más rápido que la media mundial, por lo que de no aplicarse medidas para reducir las emisiones, la temperatura en esa área mediterránea podría aumentar 2,2ºC en 2040, y en 2100el nivel del mar podría ascender casi medio metro, afectando a un tercio de la población mediterránea.

Y desde hace décadas, no desde antes de ayer, sabemos que el Cambio Climático es una realidad constatada por el mundo científico, cuyo máximo exponente es el (IPCC), Panel Intergubernamental de Cambio Climático,de Naciones Unidas conformado por miles de científicos de todo el mundo que emiten desde hace décadas (comenzaron en 1988), sus informes periódicos constatando el aumento de emisiones de GEI a la atmósfera y un deterioro de las condiciones meteorológicas y climáticas en el Planeta provocadas por la acción del hombre. En la 43 reunión del IPCC, en abril de 2016, se acordó que el sexto informe de evaluación se terminaría en 2022, con el objetivo de detener el calentamiento por debajo de 2º C en el siglo XXI, y de hacer esfuerzos por parte de todos los países para que ese aumento no superará los 1,5ºC, con respecto a los niveles preindustriales. La concentración de C02 (dióxido de carbono) en la atmósfera, se mide en partes por millón. El nivel seguro de C02 del aire exterior es 350 ppm. Pues bien, en 2023 estamos por encima de 420 ppm. La alta concentración de C02 en la atmósfera debido a las múltiples emisiones de este gas de efecto invernadero proveniente de la industria, del transporte, de las actividades extractivas mineras, agrícolas y ganaderas, y de la deforestación de selvas como en el caso de la Amazonia, provoca cambios radicales en el comportamiento de la meteorología y de ahí estos fenómenos extremos a los que venimos asistiendo en los últimos años, como las gotas frías, o danas; los incendios forestales denominados de sexta generación que aumentan su potencial destructivo en el monte, los huracanes y tifones que aumentan también su capacidad de arrasar y destruir por tierra y por mar, debido al calentamiento de las aguas de los mares y océanos que hacen que esos fenómenos sean más virulentos e impredecibles. El aumento medio de la temperatura influye en el derretimiento de los glaciares de los polos, en el Ártico y en la Antártida, o como hemos señalado en glaciares del interior, caso de la Patagonia, o del macizo de los Alpes, o en los pirineos, donde prácticamente no quedan glaciares. Este verano hemos sufrido oleadas de calor de varios día seguidos con más de 40 grados, y el episodio de la gota fría de primeros de setiembre que afectó a varias Comunidades de España, con inundaciones y destrozos importantes en varias provincias, interrumpiendo las comunicaciones por vía férrea, y muchas carreteras locales, y cancelando numerosos vuelos. Los efectos de la dana causaron la muerte de varias personas que se vieron atrapadas por la intensa lluvia caída en pocas horas, y por los desbordamientos de ríos y riadas que anegaron pueblos y ciudades. La TV nos mostró a personas presas del pánico que habían perdido mobiliario y enseres y habían temido por sus vidas. Con Setiembre volvemos a la normalidad tras unas merecidas vacaciones, vuelta de los niños a la escuela, los padres y madres a sus respectivos trabajos, retomar la rutina de la agenda, pero no debemos de olvidarnos del Cambio Climático. Tenemos que exigir a las autoridades que actúen con medidas de choque para mitigar los efectos del Cambio Climático que serán cada vez más devastadores. No puedo entender que haya gente ignorante que minusvalore el mayor problema al que se enfrenta la Humanidad, y que afectará al futuro de nuestros hijos y nietos.